Las grabaciones divulgadas por el portal digital Foco Panamá, en las que presuntamente se puede escuchar al expresidente Ricardo Martinelli conversando con su secretario personal Adolfo De Obarrio, tienen un contenido importante para la opinión pública panameña. Las dos grabaciones que se analizan en este artículo, ponen en evidencia el “detrás de cámaras” de las supuestas interacciones entre el exmandatario y su mano derecha.
Queda claro, en ambas grabaciones, que el exsecretario privado De Obarrio conocía de primera mano los asuntos personales del exmandatario, así como que participaba en su proceso de toma de decisiones con respecto a las pequeñas y grandes crisis que se registraron en las conversaciones.
No la uses más nunca
En la primera de las grabaciones analizadas, que tiene una duración de 4 minutos y 54 segundos, el diálogo tiene tres actores: supuestamente el expresidente Martinelli, el exsecretario De Obarrio, y una mujer identificada como “Soledad” o “Sol”. En la primera parte de la conversación, supuestamente Martinelli y De Obarrio se manifiestan preocupados por el uso que se le dio a una tarjeta de débito con fondos provenientes de Odebrecht (como se afirma en la grabación) y que estuvo en manos de la joven Soledad.
La conversación parece haber sido poco después de que Martinelli dejara la Presidencia y se encontraba en Miami, Estados Unidos. Aparentemente, el exmandatario se comunica con su secretaria “Elsa” y le instruye que llame a “Sol”. Cuando la joven contesta el teléfono y escucha la pregunta del exmandatario sobre el uso de tarjeta de débito, decide no contestar, a lo que De Obarrio concluye que puede ser porque teme que el teléfono estuviese intervenido. A continuación, la llamada se realiza nuevamente y la conversación del supuesto exmandatario con Sol revela que la tarjeta fue usada en Estados Unidos. Se escucha la voz, presuntamente del exmandatario, pidiéndole a la joven que calcule cuánto dinero fue lo que se usó. Esta respondió que unos “120″ y el supuesto exmandatario la conminó: “no la vuelvas a usar más nunca”.
Concluida esa conversación, la supuesta voz de De Obarrio aporta su propio estimado de que pudieron ser unos “300″. A renglón seguido, los dos comentan sobre el tema y el supuesto exmandatario concluye que habría que justificar ese gasto de alguna forma.
Tienes que arreglarte con Varela
La segunda conversación, con una duración de 1 minuto con 21 segundos, parece que se desarrolló durante el mandato del expresidente Juan Carlos Varela (2014-2019). En el breve intercambio, la voz supuestamente de Martinelli le explica a la supuesta voz de De Obarrio cómo funcionaba el Departamento de Operaciones Estructuradas de Odebrecht (responsable de la caja 2 con la que se pagaban los sobornos de la empresa), y a su vez comentan sobre las publicaciones periodísticas en “el periódico” en las cuales se describía la organización delictiva de la empresa brasileña y sus nexos internacionales.
Luego de la explicación supuestamente de Martinelli, la voz atribuida supuestamente a De Obarrio agrega una reflexión en la que esboza dos escenarios. Uno en el que el escándalo se limita solo a Brasil y no trasciende a Panamá. En el segundo escenario, se explora diversas opciones y termina recomendando a su jefe que: “tienes que arreglarte con Varela”.
La respuesta de la embajada
En una escueta respuesta a una solicitud de este medio, un portavoz de la Embajada de Estados Unidos en Panamá replicó sobre la divulgación de Foco Panamá de una grabación en la que supuestamente Martinelli le comentaba a De Obarrio sobre una información suministrada por una funcionaria de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. A este respecto, la respuesta del portavoz fue: “We’re aware of the alleged recordings that mention a U.S. security official, and we have nothing to share at this time”.
El texto significa que la Embajada reconoce que están al tanto de las supuestas grabaciones que mencionan a una funcionaria de seguridad de los EU La respuesta concluye que la Embajada no tiene nada que comentar en este momento.
Más allá de la muy diplomática reacción, las grabaciones podrían evidenciar que hubo un monitoreo pormenorizado de las actividades y conversaciones del exmandatario.
En materia judicial, estas grabaciones servirían como prueba en Panamá, si las mismas fueron realizadas con autorización judicial previa.
Si dichas grabaciones fueron realizadas por el gobierno de Estados Unidos u otro gobierno amigo, las mismas podrían ser objeto de cooperación judicial para ser incorporadas en los expedientes y procesos en Panamá.
Esta última situación sería probable si quien las hubiese hecho revelara sus métodos, tecnologías y las fuentes humanas que colaboraron.
Los fiscales panameños del caso Odebrecht podrían buscar indicios que corroboraran lo supuestamente registrado en estas grabaciones. Estas pruebas les servirían para obtener la imputación por nuevos delitos. Dada la proximidad de la audiencia del caso Odebrecht ante la jueza Baloisa Marquínez, es poco probable que estas pruebas sean introducidas en este proceso, sino probablemente en procesos posteriores si los hubiera.
En cambio, para Estados Unidos, estas grabaciones, de comprobarse que no han sido manipuladas, constituyen una prueba de posibles acciones delictivas. Supuestamente Soledad usó fondos provenientes del dinero pagado por Odebrecht para gastos personales realizados en Estados Unidos, lo que bien podría constituir blanqueo de capitales de dineros provenientes de actos de corrupción. De ser cierta, la conversación alrededor del tema supuestamente entre Martinelli y De Obarrio, esta podría ser tomada como un indicio de participación en el uso de los fondos sucios de Odebrecht, así como evidencia de la intención de encubrir ese delito.
La segunda conversación, aunque menos comprometedora que la primera, revela un pleno conocimiento de cómo operaba Odebrecht y que, al menos al momento de realizarse dicha conversación, había intención de buscar una solución extrajurídica a la situación. De ser cierto que el mandatario y su secretario efectivamente dijeron lo que contienen las grabaciones, esto indicaría que las acciones realizadas, como la juramentación en el Parlacen, la fuga a Estados Unidos y otros comportamientos tenían como finalidad obtener un resultado distinto de la justicia.

