El presidente de la República, José Raúl Mulino, minimizó el conflicto entre el contralor Anel Flores y el procurador general de la Nación, Luis Carlos Gómez Rudy, que surgió hace una semana cuando Flores irrumpió en una diligencia de la fiscalía anticorrupción que investiga al exvicepresidente José Gabriel Carrizo.
En su conferencia de prensa de los jueves, Mulino contó que habló con Flores y Gómez, por separado; escuchó la versión de cada uno sobre lo ocurrido y que, acto seguido, les pidió que “allanen las diferencias... y sigan trabajando”.

Mulino obvió el detalle de que, por los hechos del pasado 9 de abril, el Ministerio Público inició una investigación penal, luego de que la fiscal Adela Cedeño denunciara que “funcionarios” de la Contraloría irrumpieron en su despacho, impidiendo así que concluyera la diligencia que en ese momento se llevaba a cabo con tres auditoras que participaron en el informe que sustenta la acusación contra Carrizo por presunto enriquecimiento injustificado.
El presidente de la República se refirió al conflicto entre Flores y Gómez, incluso antes de dar inicio al periodo de preguntas y respuestas con los periodistas. Era la primera vez que el mandatario hablaba sobre el tema de manera pública.

Pronto quedó claro que Mulino aprecia y admira al contralor.
Mencionó las casi 200 auditorías que ha entregado la Contraloría; dijo que Flores ha hecho “un gran trabajo” (y que “seguirá haciendo”) y que logró poner “la casa en orden”. Una semana antes, en la toma de posesión de la junta directiva de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura, había dicho que Flores “tiene todo mi apoyo”.
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En cambio, a Gómez Rudy, que fue el abogado que lo defendió cuando lo investigaron por las irregularidades en la compra de los radares de Selex, no le dedicó palabras de apoyo o elogio, salvo para decir que había designado a un “buen procurador”.
Lo mencionó como figura institucional necesaria, pero de manera cauta y sin grandes afectos.

“Fui criticado a la hora de elegir a un buen procurador por muchos que hoy lo defienden”, manifestó escuetamente.
Lo que no se dice también es un mensaje
En política, y Mulino lleva décadas en ella, el silencio selectivo también dice mucho.
En medio de una crisis institucional entre dos funcionarios de semejante perfil, elogiar a uno con entusiasmo y al otro con generalidades, podría percibirse como una señal; como un mensaje.
Todo alrededor de un caso que se considera “grave”, en el que se habla incluso de posible extralimitación de funciones u obstrucción de la justicia.

En la memoria colectiva del país ha quedado inscrita la escena difundida en redes sociales, en la que se aprecia a Flores subiendo al elevador que conduce a la fiscalía anticorrupción, junto al subcontralor Omar Castillo, la tarde del 9 de abril pasado.
El Ministerio Público confirmó luego que Flores y Castillo llegaron al despacho de la fiscal Cedeño, cuando estaban entrevistando a las auditoras. El contralor se las llevó de ahí. Y es precisamente a contralor a quien el presidente alabó en su conferencia semanal.

“La pregunta de fondo es si tenemos un Estado de derecho y si Panamá es un país con instituciones. La voluntad del presidente o su mediación no pueden estar por encima de las leyes. Seguramente muchos delincuentes en las cárceles de este país querrían una segunda oportunidad para allanarse con un fiscal”, manifestó el abogado y analista Rodrigo Noriega.
“Lo ocurrido es sumamente serio porque es un ataque a la institucionalidad del Ministerio Público y porque en el fondo desmoraliza y debilita el trabajo de las fiscalías anticorrupción. Si el contralor puede irrespetar a estas fiscalías y no le pasa nada, el precedente sería funesto”, agregó.
El exdiputado Juan Diego Vásquez, líder de la coalición Vamos, agrupación con la bancada más grande de la Asamblea Nacional, es otro duro crítico de Mulino en este sentido.
“¿Fue idea mía o el presidente de ‘ley y orden’ le sugirió al procurador parar una investigación por un delito, investigable de oficio, y ‘arregle’ todo con un apretón de manos?”, preguntó Vásquez en su cuenta en X.
“Una vez más queda claro: para los amigos ‘arreglos’ y para los enemigos investigación y cárcel”, añadió.
Fue idea mía, o el Presidente de “ley y orden” le sugirió al Procurador PARAR una investigación por un delito, investigable de oficio, y “arregle” todo con un apretón de manos.
— Juan Diego Vásquez (@JDVasquezGut) April 16, 2026
Una vez más queda claro: Para los amigos “arreglos” y para los enemigos investigación y cárcel. https://t.co/pVGbSSoLfl
Flores no ha dicho nada hasta ahora, aunque el pasado martes supuestamente había solicitado una “cortesía de sala” a la Asamblea Nacional, para dar su versión de lo ocurrido. Finalmente, no se presentó, porque se enteró que había una propuesta para convertir esa cortesía de sala en una citación formal, para que atendiera un cuestionario de 11 preguntas.
En cambio su asesor Poll Anria escribió en X que: “Al final, Bolo fue a buscar a su personal, como haría cualquier jefe que respalda a su equipo. Las funcionarias se sentían acosadas en una entrevista que, más que una conversación, parecía una indagatoria”.
Algo similar había dicho la Contraloría en un comunicado, al recalcar que sus funcionarios no han interrumpido ni interferido con alguna investigación en curso. El contralor acudió al despacho de la fiscal Cedeño, simplemente para conocer la “situación” de las auditoras, ya que la entrevista se había extendido por más de ocho horas.
Las tres auditoras regresaron a la fiscalía el pasado lunes, porque fueron citadas para completar aquella entrevista interrumpida.


