El costo de la corrupción en Panamá aún no ha sido determinado, pero podría llegar hasta los $2,000 millones.
La Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, capítulo panameño de Transparencia Internacional (TI), que este lunes 9 de diciembre conmemorará el Día Internacional contra la Corrupción, hizo el ejercicio de calcular y estimó que rondaría los $1,200 a $2,000.
No obstante, la directora ejecutiva de esa organización, Olga de Obaldía, señaló que al final no pudieron definirlo de manera oficial debido a múltiples casos complejos, como el de Odebrecht. “El cálculo total no existe”, indicó.
Pero, aseguró que “los costos de la corrupción son muchos”. Hay unos, dijo, que no tienen valor dólar. Uno de ellos es la preferencia de la ciudadanía por la democracia como sistema.
Recordó que en la evaluación del Latinobarómetro salió que casi el 70% de los panameños respondieron que preferirían a un gobierno de mano dura que resolviera los problemas, a un sistema democrático completo. Esto, añadió, es causa de la corrupción.
Dijo que Panamá sigue figurando como uno de los países peor evaluados en materia de corrupción. En la medición tiene un índice de 35, en donde 0 significa un país muy corrupto y 100 baja corrupción.

Explicó que en la región, la media es una calificación de 43 y el país sigue estando por debajo de ella. En la actualidad hay muchos actores que intentan mejorar esa percepción y luchar contra la corrupción, pero deben ser avalados por instituciones que hagan un verdadero trabajo de control, situación que no ocurre en Panamá, dijo.
“Debemos tener una institución de control, como la Contraloría, pero no ha hecho su trabajo”, dijo De Obaldía, en entrevista al programa Radar en TVN.
”La corrupción es un factor que ataca directamente a la capacidad de los ciudadanos de recibir los servicios públicos oportunos con dignidad y con verdadera efectividad”, indicó.
Sostuvo que Panamá, signataria del acuerdo del Día Internacional contra la Corrupción (9 de diciembre de cada año), no solo debe cumplir con la transparencia de lo que haga el gobierno con publicaciones de Relaciones Públicas, sino con hechos concretos.
Por ejemplo, dijo, que la Comisión de Presupuesto de la Asamblea aún no publica sus actas.
Leah Cedeño de Boersner, de Espacio Cívico, también hizo comentario en esa dirección. Dijo que varios informes internacionales indican que la Asamblea Nacional aparece como uno de los parlamentos con el manejo de la Comisión de Presupuesto “más opaco”.
Espacio Cívico es una organización que también se dedica a monitorear y levantar informes sobre la transparencia en la Asamblea. En su último informe, determinó que aún persisten las prácticas del pasado: no se ha publicado la planilla completa de los diputados y hay poca información sobre la asistencia y sesiones de las comisiones.
Para Cedeño de Boersner, un cambio importante que está pendiente es la reforma del Reglamento Interno de la Asamblea. “Cuando no hay transparencia se empieza a abrir estos espacios para la corrupción. Urge la reforma al reglamento”, añadió.