Un artículo publicado el 5 de mayo de 2026 por The New York Times hace impactantes revelaciones en las que quedarían al descubierto impresionantes ganancias con la compra y venta de petróleo venezolano del empresario panameño Ramón Carretero, quien meses atrás fue incluido en la Lista Clinton, junto con quien se presume es su socio en este negocio: el venezolano Carlos Malpica Flores, sobrino de la exprimera dama venezolana Cilia Flores, esposa del expresidente Nicolás Maduro.
De acuerdo con el rotativo norteamericano, aunque en teoría los representantes legales de una empresa china llamada Hangzhou estaban en China, en la práctica “fueron Malpica y un socio suyo –Ramos [sic] Carretero– quienes representaron a la empresa en reuniones con PDVSA [Petróleos de Venezuela, S.A.]”. Así lo confirmaron al diario funcionarios de la petrolera estatal y diversas fuentes del sector petrolero venezolano, “lo cual sugiere que ambos eran los beneficiarios finales de la compañía”.
Y Hangzhou –que el diario estadounidense califica de “empresa fantasma”– no es cualquier compañía. De acuerdo con la citada publicación, en 2023 se convirtió en la segunda mayor exportadora de crudo venezolano, solo superada por Chevron. Copias de contratos muestran que Hangzhou Energy –registrada en China– recibió petróleo de PDVSA bajo condiciones sumamente favorables e inusuales, a pesar de carecer de un historial de actividad comercial, indica The New York Times.
El diario añade que un contrato de 2022 revela que se autorizó a Hangzhou a vender cerca de una décima parte del volumen total de exportaciones del país durante ese año a cambio de suministrar al gobierno una cantidad no especificada de “ayuda humanitaria”.
¿Cuánta ayuda entregó Hangzhou a Caracas?
Eso no se sabe, pero lo que sí ha corroborado Washington –y también investigaciones independientes de medios venezolanos, como Armando.info– es que este tipo de acuerdos (petróleo por alimentos) se convirtieron en importantes fuentes de corrupción durante los últimos años del mandato de Maduro, desviando miles de millones de dólares de las arcas del Estado para adquirir supuesta ayuda humanitaria, subraya la investigación periodística.
Si estas afirmaciones son ciertas, ello supondría que Carretero y Malpica se habrían quedado con cientos o miles de millones de dólares de las arcas del Estado venezolano.
Pero no es todo.
Hangzhou mantenía otros acuerdos de pago, no solo inusuales, sino altamente lucrativos, como se verá, en la compra y venta de petróleo de Venezuela.
Según la publicación, la mayoría de los compradores de petróleo venezolano debía pagar –en dólares– directamente a PDVSA. Pero ese no era el caso de Hangzhou. Esta empresa pagaba, no en dólares, sino en bolívares, y lo hacía al estatal Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes), publicó el diario norteamericano, citando documentos internos de PDVSA y entrevistas con funcionarios del sector petrolero venezolano.

Este esquema –pagar en bolívares– desafiaba la razón fundamental por la que las naciones exportan petróleo: obtener divisas fuertes para financiar las importaciones, subraya el diario. No obstante, Hangzhou habría comprado el petróleo venezolano en bolívares –la moneda local, altamente devaluada y con muy escaso valor monetario– y luego lo habría vendido en dólares a refinerías chinas. Ello supondría “enormes beneficios” para los propietarios de Hangzhou.
Añade el medio neoyorkino que, con la desbocada inflación de Venezuela, cualquier bolívar que pagara Hangzhou al Bandes –que también estaba vinculada a Malpica– “quedaba prácticamente desprovisto de valor”.
Carretero, viejo conocido
Una publicación del sitio web intpolicydigest.org, fechada el 30 de abril de 2024, informa, a su vez, sobre las estrechas relaciones de Carretero con empresas comercializadoras de petróleo.
Esa publicación revela, por ejemplo, que China es el mayor importador de petróleo crudo del mundo y que, desde principios de 2000, ha estado buscando expandir y diversificar sus fuentes de suministro, lo que ha dado lugar a la creación y crecimiento de un mercado alternativo de petróleo sancionado.
Añade la noticia que China recibe envíos redirigidos y pagos no comprobados, ininterrumpidos y no detectados de petróleo de naciones sancionadas, y que en 2023, China supuestamente ahorró diez mil millones de dólares al comprar petróleo crudo de países sancionados, como Irán y Rusia.

Y de esta realidad no escapa el petróleo venezolano, también sancionado por Estados Unidos, el cual ha sido vendido a China. La publicación sostiene que “desde, al menos, 2002, el cliente chino Hangzhou Energy ha sido un beneficiario con importantes asignaciones de petróleo de PDVSA, por un total estimado de $7,000 millones en los últimos años. Una investigación reciente sobre sus tratos ha revelado una corrupción preocupante. En el corazón de esta corrupción se encuentra Ramón Carretero, un ciudadano panameño que ha sido identificado como un representante de los familiares de Maduro desde principios de la década de 2010”, subraya el mencionado sitio web.
El artículo describe las relaciones de Carretero con un grupo empresarial chino –denominado Grupo Joy Kie– fabricante de bicicletas, el negocio de su familia, cuyas fábricas se ubican en la localidad de Hangzhou, China. Añade la publicación que la asociación de Carretero con empresas con sede en Hangzhou se remonta a la construcción del estadio de béisbol de Caracas, un proyecto sumido en acusaciones de corrupción y falta de transparencia, donde Joy Kie facilitó transacciones, afirma la nota.


