¿En qué has estado?
No continúo directamente en política, pero, sin embargo, soy vicepresidente de la coalición Vamos y, desde que salí, he estado ayudando a organizarla, a capacitar a sus líderes actuales y a formar nuevos líderes mediante actividades académicas. También, después de salir de la Asamblea, fui a la Universidad de Yale, en Estados Unidos, a dictar cursos y a compartir un poco la experiencia de lo que fue la coalición Vamos en Panamá y cómo surge este movimiento ciudadano.
¿De qué era el curso? ¿De cómo matraquear en una Asamblea?
No, porque en verdad nosotros no teníamos mucho poder para matraquear, así que realmente no he tenido esa experiencia.
¿Cómo se organizan ustedes?
Vamos surge como un movimiento ciudadano. No somos un partido político, como la ciudadanía sabe; somos un grupo de independientes. Sin embargo, sí tenemos una junta directiva elegida por las figuras electas de la coalición Vamos y por los voluntarios clave. De ahí surge la junta directiva actual, donde está el presidente Juan Diego Vázquez. Yo estoy como vicepresidente y hay otros líderes, como Javier Yap Endara y Mijail Castillo, entre otros. Hay más de 200 voluntarios de organización que nos ayudan en diferentes tareas. Veo a Vamos como un ser humano: surgimos como un bebé literalmente en 2024; ya hemos dado nuestros primeros pasos, estamos creciendo y en esa etapa de formación donde hay errores y aprendizajes. Todavía es una situación muy nueva que está en esa fase de crecimiento.
¿Está en sus mentes convertirse en partido político? Lo digo después de estas reformas electorales, en donde tal vez los obliguen a tener que comportarse como un partido político.
Esa es la pregunta que todo el mundo nos hace. Lo primero es que Vamos no va a desaparecer. Va a regresar a la política en las próximas elecciones porque Panamá sigue teniendo corrupción, sigue habiendo improvisación y los servicios públicos no son de calidad. Lo segundo es definir qué herramienta usar: si vamos a ser un partido político o si seguiremos siendo un movimiento independiente. Eso está por verse. Los partidos políticos tradicionales quieren acabar con Vamos.
¿Y por qué quieren acabar con la coalición Vamos?
Por lo que estamos haciendo: presentando proyectos de ley anticorrupción, impulsando reformas educativas, promoviendo la digitalización de trámites gubernamentales y buscando acabar con la burocracia. Entonces nos ven como una amenaza y, en vez de intentar ganarnos con votos en la próxima elección, dicen: “¿Sabes qué? Vamos a eliminar, reducir o debilitar las candidaturas independientes”. Los partidos políticos dicen que es injusto que a ellos se les mida con una vara y que tengan ciertas reglamentaciones que Vamos no tiene que seguir. Yo lo veo al revés. Los partidos políticos tienen muchísimos beneficios: subsidios, oficinas, estructuras y ventajas para hacer alianzas.
¿Vamos tiene sede?
Vamos ni siquiera tiene una oficina. Es un movimiento político muy orgánico donde no tenemos padrinos ni madrinas, ni grandes chequeras. Literalmente, no tenemos financiamiento.
¿Cómo se financian?
Lo que hacemos son actividades de recaudación. Organizamos eventos en diferentes restaurantes o bares abiertos al público. Por ejemplo: pintar un parque este domingo, como, de hecho, vamos a hacer. Entonces preguntamos: “¿Quién tiene pintura? ¿Quién tiene voluntarios?”. Si vamos a hacer un conversatorio o una capacitación, buscamos quién puede conseguir un espacio, qué orador puede venir sin cobrarnos y qué empresa puede donar comida o venderla a bajo costo. Hemos tenido eventos en los que tenemos que pedir pizza sin pepperoni porque no ha llegado el “chen chen”.
¿Cómo se toman decisiones? Lo digo porque siempre que hay una votación, de repente algunos de Vamos votan en una dirección y otros en otra. Pienso en el nombramiento del magistrado del Tribunal Electoral, donde hubo por lo menos tres diputados que no siguieron la línea del resto. ¿Cuál es la interacción entre Vamos, la organización y los diputados?
La coalición Vamos y la junta directiva no bajan línea. No hay un diputado que pueda decir: “Gabriel o Juan Diego me llamaron para decirme vota así o vota de esta manera”. Eso no pasa. La bancada se reúne, toma una decisión y luego ellos, en el pleno, deciden si respetan esa decisión tomada en bancada o si cada uno vota por su lado. Lo que sí les decimos constantemente es: traten de votar en conjunto, de actuar como equipo, de no dividirse.
¿Qué pasó con el magistrado del Tribunal Electoral?
Hay una pregunta más fundamental que no estamos viendo: ¿por qué, si el magistrado Juncá sale de su puesto en 2027, estamos teniendo una elección en abril de 2026? Faltan meses para que Juncá salga y la Asamblea presionó para tomar una decisión ya. Yo creo que ahí está lo alarmante de lo que pasó.
¿Y cuál es tu respuesta a esa pregunta?
Que el presidente de la Asamblea está por salir y quería colocar a un copartidario en ese puesto: alguien panameñista, que fue alcalde panameñista, que tiene una relación cercana con él... Lo responsable hubiese sido tener un proceso de, por lo menos, varios meses. Esto se aprobó en menos de un mes; las entrevistas se hicieron en menos de dos semanas.
Pero todos los nombramientos han sido así: el de la Defensoría, el del contralor... Acelerados y básicamente a puertas cerradas.
Y eso está mal. Respondiendo tu pregunta sobre la decisión que tomaron los tres diputados: no hubo ninguna línea, ni de Juan Diego ni de la junta directiva, diciendo “vota por este” o “vota por otro”. Nunca. La bancada tomó una decisión de apoyar a Juncá. Ellos no la compartieron y votaron como quisieron.
Siento que Vamos le ha hecho el trabajo fácil al gobierno de turno porque, al haberse llevado tantas curules, obligó a los partidos tradicionales a trabajar juntos. Y pareciera que están más unidos que nunca.
Cuestiono un poco lo que dices. Históricamente, en Panamá siempre hemos visto una Asamblea sumisa al Ejecutivo. Por primera vez llegan 20 independientes que comienzan a generar tensión y a decir: “Espérate, tú no me puedes comprar tan fácilmente. Yo no me voy a vender por una bolsa de comida o por un nombramiento”. Eso ha creado fricción. ¿Cuál ha sido la narrativa de algunos sectores del gobierno? Que Vamos solo destruye, critica todo y se opone a todo.
Pura taquilla.
Han querido instalar la idea de que nos oponemos a todo. Pero Vamos ha apoyado alrededor del 80 % de las iniciativas que el Ejecutivo ha enviado a la Asamblea. ¿Cómo puedes decir que la coalición está en contra de todo cuando apoya la gran mayoría de las propuestas? La otra gran mentira, que me parece increíble, es la narrativa de la “taquilla”. ¿Quiénes son los que gastan millones de dólares anualmente en publicidad? El gobierno es el que está taquillando con la plata del pueblo, no los diputados de Vamos. Quienes critican la taquilla son los mismos que la practican.
¿Cómo están viendo las reformas electorales y cómo eso cambia su panorama de cara a las próximas elecciones?
Mi temor es que vemos a los partidos políticos tradicionales en la Comisión Nacional de Reformas Electorales diciendo básicamente que con los independientes hay que acabar: que no pueden ir en lista, no pueden ir en equipo y no se pueden agrupar. Obviamente, eso es inconstitucional. Tienen los votos en la Asamblea para acabar no solo con Vamos, sino también con los independientes y con ese 50% de la población que no está inscrita en ningún partido.
Vamos ayudó a que quedara el presidente actual de la AN.
Sí, por dos razones. Primero, porque lastimosamente los engañó. Se prometió que se harían reformas y que se reduciría la planilla, y eso no se ha hecho. Nos decepcionó. Pero también hay que entender el contexto de esa elección: era entre Jorge Herrera y la unidad de RM. ¿Cuál de los dos era más peligroso? En esta ocasión, ya viendo la continuidad de las malas prácticas que pueden darse, yo creo que los diputados deben ser más prudentes e inteligentes en su propuesta y en su voto.
¿Ya se escuchan rumores de quién podría ser?
La verdad es que no tengo idea. Yo pensaría que Jorge Herrera va a tratar de buscar la reelección. Y, si tuviese que apostar, diría que probablemente ya tiene una parte significativa de los votos. Ojalá no sea así. Es momento de que la Asamblea tenga diputados decentes, que quieran priorizar la lucha contra la corrupción y acabar con la sinvergüenzura de los nombramientos innecesarios. Y eso no lo vamos a ver con la junta directiva actual. Lo que veremos será más de lo mismo.
