La atleta sudafricana Caster Semenya está viviendo un martirio por una aparente condición genética inusual.
Se trata de un posible caso de hermafroditismo.
La situación de la sudafricana ha creado tensión entre los gobernantes de su país y la Federación Internacional de Atletismo (IAAF).
Su pecado fue haber ganado los 800 metros lisos en el pasado Campeonato Mundial de Atletismo, realizado en Berlín.
Esa medalla de oro le ha costado tener que discutir en público, a través de los medios de comunicación, lo que debía ser un secreto de familia.
La misma federación sudafricana, que la ha defendido como una atleta femenina, le practicó antes de viajar a Berlín un examen de testosterona, el cual arrojó que tenía tres veces más de la cantidad normal de esta hormona que una mujer.
Pese a los resultados, decidieron llevarla al mundial del atletismo y no ampliaron más la investigación científica.
Su vellosidad, corpulencia similar a la de un hombre y su contundente triunfo en Berlín, centraron las miradas en Semenya y llevaron a IAAF a aplicarle una prueba de género.
La entidad internacional de atletismo partió de la prueba de testosterona hecha por Sudáfrica, para empezar una investigación científica más precisa.

