Cuatro hombres vestidos de pies a cabeza de blanco tienen en sus cabezas cintillos que simulan orejas de conejo mientras cantan y bailan en una plaza.
La mezcla es letal: una cumbia poco elaborada resuena en las bocinas, mientras estos jóvenes –que tienen en la cintura un postizo para simular la cola de un conejo–, cantan una y otra vez el coro: “Ay my conejito era tan bandidooon... hay caramba, a la medianoche llegó sin calzón, hay caramba”.
A pesar de que la naturaleza no dotó al cantante de una belleza física de esas de protagonista de telenovela, el video My conejito de los ecuatorianos Los Conquistadores, tiene 4.2 millones de visitas en el portal de videos www.youtube.com.
Como este grupo natural de la ciudad de Ambato, cada vez es más común encontrar artistas en internet que gracias a una combinación de lo que muchas personas llaman “mal gusto”, han logrado calar masivamente.
Este fenómeno de los videos musicales masificados debido a su dudosa calidad es un fenómeno global.
Si quiere comprobarlo, teclee en el buscador de videos Youtube las palabras “Indian Superman” o “Golimar”. En ambos casos se trata de extractos de producciones cinematográficas hindúes llenas de coloridas coreografías y referencias al mundo occidental.
