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‘Me decían que tenía que aprender a tragar sapos... Y definitivamente sí, lo aprendes’: Ronald De Gracia

El chitreano Ronald De Gracia, de 45 años de edad, representa al circuito 7-2. Antes de su elección como diputado de RM fue gerente de una ganadera. Estudio negocios, banca y finanzas.

‘Me decían que tenía que aprender a tragar sapos... Y definitivamente sí, lo aprendes’: Ronald De Gracia
El diputado Ronald De Gracia. Foto/Anel Asprilla

¿Cómo terminaste en la política?

Vengo de una familia de productores. Mi padre es productor ganadero, porcinocultor. Y esa ha sido mi vida, siempre. Pero, aunque parezca irónico, me llevó a participar de la política la decepción. La decepción de ver que cada cinco años le dábamos oportunidad a gente que no peleaba por las cosas mínimas necesarias. Las cosas básicas de nuestra gente.

¿Hubo alguien que te influyera? ¿Algún padrino político?

No tan directo, pero cuando comencé, sí veía con buena visibilidad el futuro político en aquel momento de Ricardo Martinelli. Sabíamos todos los problemas que tenía, pero la sociedad lo pedía como líder. De allí me comuniqué con un gran amigo, Ventura Vega, un político de mucha trayectoria del área nuestra, hoy en día secretario general de la Contraloría. Y le pedí una cita en su casa en Guararé. Me senté con él y le dije: “Ventura, mira, tengo aspiraciones políticas, me gustaría ser diputado del circuito nuestro y quiero preguntarte si me puedes guiar”.

Para la bendición...

No tanto como la bendición, porque ese era mi norte. Si Dios me había dado la visión, yo iba por ahí. Pero sí pedí la experiencia del señor Ventura. Me dijo incluso cómo formar una estructura, porque desconocía el tema estructural político. Y comencé a inscribir personas. Recuerdo que el primer día inscribí a tres personas.

¿Empezó con tres personas?

Con tres personas y como a los dos días se me borraron dos. Y yo dije: “Guau, esto es duro”. Pero hay algo que me distingue: la perseverancia. Fui inscribiendo hasta llegar al punto en donde hacía inscripciones de 300, 400 personas por día. Se lograron inscribir 7,766 personas en mi circuito. Muy significativo, porque somos un circuito pequeño. Fui electo en las primarias. Incluso fui el diputado más votado a nivel nacional.

¿Usted fue el diputado más votado a nivel nacional?

Porcentualmente, sí. Mi compañera y amiga difunta, que Dios la tenga en la gloria, Delfía Cortés, tenía 17,000 inscritos y yo solamente tenía 7,000, y sacamos el mismo número de votos. Una de las cosas que me enseñó la política es que descubre quién es tu amigo y quién no, y eso es muy bonito.

También puede ser muy feo.

Sí, claro, porque te llevas esos choques difíciles que nunca te esperabas. Incluso me decían que tienes que aprender a tragar sapos y yo no sabía qué era eso. Y definitivamente sí, lo aprendes.

¿Qué no entienden los diputados del resto del país acerca de su circuito?

El santeño tiene algo que lo distingue: somos gente de trabajo. A nosotros no nos vas a ver cerrando una calle. Nosotros lo único que le exigimos al Estado es lo básico: medicamentos, un sistema de salud funcional para nuestra gente, carreteras, vialidad para nuestros productores y nuestros turistas.

Cuando pienso en necesidades urgentes, pienso en el río La Villa. ¿Cómo ha sido su perspectiva de ese problema?

Mi padre, Orlando De Gracia, es uno de los porcinocultores más grandes de esa área y somos uno de los productores de carne más grandes del país. Y cuando esto inició, comenzaron a atacar a las fincas de cerdo, diciendo que la contaminación venía de los cerdos. Y obviamente lo vi venir como un tema político, porque todos mis adversarios políticos comenzaron a invertir en el tema publicitario.

Le estaban diciendo que usted había contaminado el río La Villa, usted personalmente.

Se hicieron inspecciones a las fincas de mi padre. Se veía obvio que solamente inspeccionaban las fincas de mi papá, cuando hay ahí cualquier cantidad de productores.

Claro, hay una tensión entonces entre los industriales y el medio ambiente.

Sí, y el Ministerio de Ambiente es el más exigente en ese tema. Yo quería que se descubriera de dónde honestamente nace la contaminación. Les pedí a los ministros que fueran también al vertedero del Colmón, que es una reserva forestal. Y, aunque parezca irónico, ese vertedero estuvo por años dentro de la reserva forestal. Esto no es un problema solamente de fincas de cerdos, de lecherías o de personas que fumigan. Esto es un problema multifactorial. El punto neurálgico es este: yo tengo 37 corregimientos en los tres distritos y solamente uno tiene alcantarillado. Cuando el tanque séptico se llena, no todo el mundo tiene la capacidad de pagar una cisterna para que retire el producto.

¿Dónde va a terminar esa agua?

En las barriadas, en los sistemas de aguas servidas colapsados. Y los lixiviados del vertedero del Colmón estaban a 2.7 kilómetros en línea recta del río La Villa. Se eliminó el depósito de basura allí, pero la basura acumulada de 60 años se mantiene.

Usted fue presidente de la Comisión de Economía de la Asamblea. De los proyectos que vio, ¿cuáles han sido los que más apoya o incluso los que rechaza?

Siempre lo he hablado con muchos compañeros, más específicamente con los compañeros de Vamos, que ellos sí tienen una artillería de presentación de proyectos en la Asamblea, pero se les caían muchos dentro de la Comisión de Economía porque no eran viables. Aprendí que todo proyecto de economía que tenga que ver con dinero tiene que llevar una emisión de concepto del Ministerio de Economía y Finanzas y, dependiendo del caso, también de la Contraloría. Muchos se caían porque no cumplían con esos requisitos. Los llevaban sin hacer las consultas previas.

Me puse a investigar los proyectos de ley que usted ha impulsado. Y esto como un paréntesis, porque es una de esas cosas que a veces los capitalinos no entendemos. Leyes como, por ejemplo, para penalizar el cuatrerismo. ¿Por qué esa ley? ¿Por qué es importante?

El cuatrerismo —cuatro patas— tiene que ver con todo lo que son animales semovientes. Nosotros, como productores, hemos sufrido por décadas el flagelo del hurto pecuario. En mi caminar político, la mayoría de la gente me pedía: “Ronald, elimina el desistimiento”.

¿Desistimiento?

El desistimiento era una herramienta que favorecía tanto al afectado como al acusado. Tú me robabas una vaca a mí...

Yo no haría eso, para que quede constancia.

Es el ejemplo... Y yo te denunciaba. Tú ibas detenido. Pero el amigo me conoce a mí y es primo tuyo. Y ya te iban a decir: “Este señor quiere que le quites la denuncia. Esa vaca costaba $1,000, él te va a dar $3,000”. Obviamente, el productor, al ver el dinero, decía: “no hay problema, le quito la denuncia”. El productor, según él, salía bien. Y el malhechor quedaba libre. Al eliminar el desistimiento ya no hay oportunidad de negociar. Te encuentran culpable, vas detenido entre cuatro y seis años. Y el afectado no te puede quitar la denuncia porque ya no se puede.

Sí, aquí está el tema de que, si aprietas de esa manera, lo que estás buscando es eliminar la conducta criminal en lugar de darle la oportunidad de negociarla. Por esa línea, el proyecto de no contratación de empresas condenadas por corrupción pasó por la Comisión de Economía y Finanzas y no salió. ¿Cuál es su perspectiva de por qué no se dio?

Ese proyecto no pasó porque no le correspondía directamente a la Comisión de Economía, sino a la de Gobierno, porque ese anteproyecto tocaba términos como “empresas que habían sido juzgadas”. Son términos legales que automáticamente tienen que salir del área de economía. Fuera de eso, también hay un tema con las empresas que estuvieron inmiscuidas en algún tema legal. Los representantes legales tuvieron temas de delaciones premiadas y cuanta cosa, pero no están detenidos. Entonces, las empresas siguen. Yo pienso que el tema tiene que ser más puntual: no con la empresa como tal, sino con los representantes legales.

¿Separar a la empresa de las personas?

Es correcto.

También hubo un proyecto para proteger a los denunciantes de corrupción. Tampoco pasó. Entonces hay como una tendencia a darle mucha tolerancia a ciertas conductas que tal vez queremos apretar.

Pero ahí hay que ser muy cuidadoso. Hemos visto en gobiernos pasados que metieron a un montón de gente que después quedó libre, pero se pasaron año y medio presos, y eso nadie se los va a retribuir. El sufrimiento de esas familias, porque una persona X, ya sea porque le pagaron o porque le caes mal, va y te pone una denuncia. ¿Quién te devuelve esos seis meses preso? Y después resulta que no tenías nada que ver con esto.

Pasen una ley que devuelva el tiempo perdido.

Es muy difícil y lo sabes.

Para pasar ya a un tema más de visión a futuro: ¿cuáles son los temas que usted está apoyando y los proyectos de ley que le gustaría ver aprobados?

Yo voy a apoyar todos los proyectos de ley que lleguen a la Asamblea que yo sienta que son viables y positivos para mi país. A mí nadie me obliga a firmar o apoyar una ley porque me mandaron una línea. Los que más me interesan los leo todos por completo. Pregunto, analizo, averiguo. No quiero que me pase lo que le pasó a antiguos compañeros con la ley de la mina: nunca leyeron el bendito contrato minero y mira lo que eso arrojó.

¿Quiere tirarse al ruedo y darme su opinión acerca de la reapertura?

Yo estoy a favor de la apertura de la mina. Te soy muy honesto. Yo siento que ya la mina está. Hay que mejorar muchas cosas, pero este país ya no aguanta.

¿Aun con un fallo de inconstitucionalidad y una ley que dice que no se puede dar concesión nueva?

Es un tema bastante delicado, pero yo hablo por mí: estoy a favor de que se reabra la mina. En términos económicos hay que pensar bastante. Este país necesita muchas más cosas.

Algo que lo haya desilusionado de ser diputado y algo que lo haya ilusionado.

La ilusión es ver y poder palpar a diario, a través de mi gestión, los resultados. Porque yo vine a trabajar a la Asamblea. No soy el diputado que se pierde. Todos los fines de semana estoy en mi pueblo e intento estar un fin de semana en cada distrito de mi circuito. Me gusta llegar, bajarme en la calle y saludar a la gente. Y sentir esa reciprocidad del ciudadano santeño, del campesino, hacia mí de una manera amorosa. Que se sienten orgullosos de que haya un diputado que fue a la Asamblea a trabajar y no a dormirse, no a modelar. Y lo que me desilusiona es la burocracia. Definitivamente es un tema que tiene a este país inmerso en la decadencia. Nosotros deberíamos ser un país más futurista, más de primer mundo, pero eso me entristece.


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