Cuéntanos de ti. ¿Qué haces, de dónde eres?
Soy médico egresado de la Universidad Latina, y médico residente de Neurocirugía en el hospital israelí Sheba Tel Ha Shomer desde que llegué a Israel, hace dos años y medio. Tengo 33 años y vengo de Juan Díaz.
¿Dónde estabas cuando ocurrió el primer ataque de Hamás, el 7 de octubre?
Yo estaba de turno en mi hospital, que es el más grande e importante de la región. Es el que más heridos recibió en la zona central de Israel. Me despertó la primera alarma que sonó a las 6:00 a.m. Corrí al refugio y ahí estuve escondido por 25 minutos, hasta 10 o 15 minutos después de que se apagó la alarma como dice el reglamento. Luego vino la segunda alarma, hice lo mismo y de ahí me fui al hospital, donde empezó el trauma. Estuve en el hospital el 7 y el 8. Fue catastrófico. Vi de todo.
Las peores escenas que has tenido que ver
Personas sin la mitad de la cara, sin un brazo, una pierna, cortadas… De 25 pacientes, 22 tenían balas en la cabeza. Hicimos nueve cirugías de emergencia, grandes, y otra decena de cirugías menores. Me tocó ver cosas que no pensé que iba a ver jamás. Nunca me imaginé que estaría en la guerra. Es una cosa que no te puedo explicar. Mirar a un tipo con un escopetazo en la cabeza con parte del cerebro saliendo por la nariz, o una mujer sin la mandíbula ni el ojo. O la soldada que operé ayer, de 21 años: llegó con el ojo afuera. Yo abro cerebros todos los días y aun así esto me ha traumatizado.
¿Te ha tocado atender a heridos de Hamás?
No. Ayer que estuve de turno nos mandaron un reporte de que iban a traer a un terrorista a mi hospital. Llegó en ese momento una banda de israelíes problemática que se hace llamar La Familia a invadir el hospital para buscar y así torturarlo y matarlo. No lo encontraron porque nunca llegó. Pero esos israelíes son la excepción, porque a pesar de todo el daño que le han hecho los terroristas a Israel, tienen el corazón y la consideración para traerlos al hospital y darles atención. Y lo hacen manejando por seis o siete horas o en helicóptero. Después de que ese terrorista mató a cientos de israelíes, lo llevan a que los propios israelíes lo curen. Con dinero y recursos del Estado. Eso no me deja de sorprender positivamente. En el resto del mundo miran a Israel con malos ojos y el tiempo que he estado acá me ha enseñado que eso no es del todo cierto.
Tuviste la oportunidad de regresar a tu país. ¿Por qué no lo hiciste?
Me llamó la Cancillería a través de la embajada para ofrecerme volver en un vuelo humanitario que sale hoy viernes. Sin embargo, mi corazón está dividido, porque mi familia clama que regrese, lloran todo el tiempo… pero Israel me abrió las puertas cuando más lo necesitaba. Muchos lugares en el mundo, incluyendo Panamá, me cerraron puertas. Muchas veces y de las maneras más feas. Y le debo eso a este país. Si hay una manera de agradecer es ayudándolos. Además, no puedo ver sufrir a tanta gente inocente. No me lo perdonaría como médico.
¿Qué dice tu familia?
Me ha costado mucho decirles que estoy seguro hasta cierto punto, porque mi hospital es también una base militar. Pero el miedo está. Los entiendo, pero…
¿Tienes miedo? ¿Cómo te estás cuidando?
Tengo muchísimo miedo y he estado muy ansioso. Después de ese día estuve dos días con mucho temor, pensamientos de persecución, miedo de que lanzaran misiles cuando yo estaba en la calle, o que terroristas infiltrados atacaran. He estado muy estresado. Pero en mi hospital tenemos un apoyo psicológico diario para volver a ser funcionales, porque la mente te cambia. De verdad.
¿Y a la muerte? ¿Le tienes miedo?
Sí. Todavía siento que no he completado muchas de las cosas que quiero hacer. Siendo joven uno no piensa mucho en morir, pero viendo esto, sé que cualquier día podría ser el último.
Tu respuesta a quienes dicen que Israel es culpable
Nadie que no haya vivido esto tiene derecho a opinar de quién es culpable y quién no. Asesinaron personas inocentes cuyo único pecado era ser judíos. Simplemente hay un grupo que es Hamás y que no representa a Palestina, que odia a los judíos y su fin es aniquilarlos. Yo llevo dos años y medio aquí y todo lo que yo escuchaba era falso. Yo me siento todos los días frente a un judío que lee la Torá y otro musulmán que lee el Corán, y yo tengo mi Biblia. La convivencia es armónica y todos vivimos en paz. Yo no puedo decir que Israel es santo y que no se ha equivocado, pero tampoco es culpable. Esto que hemos vivido es genocidio y es inhumano, no es ningún grito de libertad. No sé qué puede tener alguien en la cabeza para decapitar bebés, secuestrar y violentar a abuelos y mujeres. Nada tiene sentido. Y todo el que defienda esto tiene un problema severo. No tiene perdón esto, sobre todo porque Israel, a pesar de ser atacado, sigue atendiendo y supliendo de gasolina, comida y luz a sus enemigos.
¿Cómo se le explica esta situación a un niño?
No hay forma coherente de hacerlo porque ni los adultos lo entendemos. Lo que veo en las caras es tristeza, desesperación, ansiedad… desde el Holocausto no se había visto algo así.
¿Qué piensas de Dios cuando ves todo esto?
No soy nadie para juzgar a Dios. Vengo de una familia católica y sé que Dios obra de maneras misteriosas y todo se hace a su voluntad. Pero con estos eventos no te niego que dudo… ¿cómo Dios permite estas cosas? ¿Cuál es el mensaje? ¿Para qué es necesario causar tanto dolor?
Un mensaje a los panameños que piensan que un tema como este no les afecta
Panamá no depende directamente de Israel, pero sí hay muchos acuerdos entre países y hay muchos israelíes y palestinos viviendo en Panamá. Y hacerse de la vista gorda es avalar la causa terrorista. Si convives con seres humanos (independientemente de su religión) que sufren y no sientes empatía… ¡qué triste!
Un mensaje a los panameños que no quieren aceptar que vengan médicos de otros países a ejercer acá
Yo soy extranjero e Israel me abrió las puertas. Nadie me dio la espalda. Yo ni sabía hablar hebreo, pero me enseñaron y me tuvieron paciencia. Había gente que dejaba de hacer su trabajo para ayudarme a hacer el mío. Yo no sabía ni decir hola… Hoy leo, hablo y escribo en hebreo, y eso es gracias a la ayuda de personas desinteresadas. El sistema de salud en Panamá tiene muchas fallas, pero hay grietas subsanables, como el déficit de médicos, que pudiera resolverse con médicos extranjeros. Yo no me sentiría amenazado si confío en mis capacidades. Si lo haces bien nadie te va a quitar el trabajo.

