Mucha fe, una larga preparación y un buen trabajo en equipo fue lo que permitió que la operación para separar a las panamesas, como les han denominado a las gemelas Hannah Yaneth y Hannah Yineth, fuera exitosa.
El procedimiento quirúrgico –cuyo costo fue de $500 mil– fue realizado por un equipo de 75 personas, entre médicos especialistas, enfermeras y anestesiólogos, en un quirófano del Hospital de Especialidades Pediátricas de la Caja de Seguro Social (CSS), luego de varios meses de preparación y ensayos.
La cirugía, calificada de complicada por los médicos, comenzó a las 7:00 a.m. cuando las niñas de un año fueron llevadas al salón de operaciones, donde fueron canalizadas y anestesiadas.
En la sala de espera quedaron los padres de las niñas Sara Gil y Alfredo Fernández. Además, sus abuelos paternos y maternos, entre otros familiares.
Los progenitores se mantuvieron tranquilos y confiados de que sus hijas serían separadas exitosamente.
Pasadas las 10:00 a.m., los médicos trabajaron en la separación del hígado y después en la desunión del abdomen. Las gemelas, de un año, estaban unidas por el hígado, pero cada una tiene sus propios órganos.
La buena noticia llegó a las 12:18 p.m., cuando el director de la CSS, Guillermo Sáez-Llorens, informó sobre la separación de las bebés.
Sara Gil corrió a los brazos de su madre y con las lágrimas rodando por las mejillas dijo: “¡mamá, ya las nenas fueron separadas!”.
Sáez-Llorens afirmó que el resultado positivo “demostró el profesionalismo médico” en este país.
La intervención se llevó a cabo en tres etapas. Primero fue la separación del hígado, luego se verificó la ubicación de los órganos internos y, finalmente, se hizo la cirugía plástica. Fueron nueve horas de cirugía.
Yaneth fue la primera en pasar a la sala de cuidados intensivos, a las 3:50 p.m., y Yineth la siguió a las 4:50 p.m.
La madre de las niñas, funcionaria de la Asamblea Nacional, expresó que se sentía muy contenta porque sus hijas al fin van a estar separadas. “Siempre confié en los médicos panameños”.
El papá, soldador de profesión, dijo estar feliz con el resultado y aseguró que Dios le dio confianza.
