A las 11 a.m. del domingo 31 de mayo, el salón Ronda del Hotel Plaza Paitilla Inn era un hervidero. Decenas de colombianos formaban fila con sus cédulas en mano, muchos vestidos con camisetas amarillas, azules y rojas. Mujeres, hombres, jóvenes, viejos.
Una fiesta de ciudadanía celebrada en Ciudad de Panamá a más de mil kilómetros de Bogotá.

Afuera, Sandra todavía no había entrado a votar. Arquitecta, 48 años, cuatro décadas de vida electoral encima. Sacó el teléfono y repasó propuestas de gobierno.
“Todavía no sé por quién voy”, dijo sin tapujos. “Cepeda me parece que no tiene propuesta propia. Todo lo que dice es continuidad del gobierno de Petro”. Hizo una pausa. “Y mira, yo no soy izquierdosa, pero tampoco puedo decir que Petro fue mal gobierno. En docencia, en lo agrario, metió la mano donde nadie había metido”, narró.

El caso de Venezuela la llena de dudas. “Cuando ganó Hugo Chávez, el primer año fue amor total en Venezuela. En el segundo periodo llegaron los cambios de Constitución. Yo tengo fe en que Colombia no es Venezuela, pero el temor existe”.

Ivan Cepeda vs Abelardo De la Espriella
La duda de Sandra tiene nombre y apellido en las urnas. Iván Cepeda Castro, senador del Pacto Histórico de 63 años, llega a esta elección como el candidato del actual presidente Gustavo Petro, con el respaldo de al menos cuatro movimientos aliados y la narrativa de que podría ganar en primera vuelta, algo que las encuestas no respaldan.
Filósofo de profesión, su propuesta central habla de acabar con la “postración moral” del país mediante una revolución ética, aunque ha recibido críticas por algunas de sus alianzas políticas con figuras cuestionadas. Su historia personal también es relevante en su vida política. Su padre, Manuel Cepeda Vargas, fue senador de la Unión Patriótica y asesinado en 1994 en uno de los hechos que la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconoció como parte del exterminio de ese movimiento político.

En el otro lado de la acera está Abelardo de la Espriella, el candidato de lo que llaman “ultraderecha”. Abogado penalista nacido en Montería, una ciudad de la costa Caribe, construyó su carrera representando clientes de perfiles cuestionables y llegó a la política como outsider, sin trayectoria en cargos de elección popular, bajo el movimiento Defensores de la Patria.
Su campaña gira sobre seguridad, reducción del Estado y mano dura contra el crimen organizado, con la promesa de no negociar con grupos armados. Fue abogado de Alex Saab, señalado como testaferro del gobernante venezolano Nicolás Maduro, preso en Estados Unidos.

Rosa, contadora de 35 años, tomó su decisión desde hace rato y así votó. Considera que cuatro años nunca alcanzan para rehacer un país. “Colombia es uno de los más desiguales y con mayores índices de violencia del mundo. Eso no lo fabricó Petro, lo fabricaron décadas de malas administraciones”, contó.
“La Paz Total fue muy cuestionada, pero la paz es un derecho constitucional. Lo que falta es un compromiso real de todos los sectores: empleo digno, estabilidad laboral, poder adquisitivo. Sin eso, la delincuencia no baja ni la economía despega”, explicó.

Dentro del salón Ronda, el cónsul de Colombia en Panamá, José Antonio Soto, recibía votantes y hablaba con todo el que le pedía alguna orientación. La jornada del domingo era el cierre de una semana entera de votaciones. En Panamá, el proceso comenzó el lunes 25 de mayo. El Hotel Paitilla Inn fue el punto escogido para el gran día.
José Antonio Soto, cónsul general de Colombia en Panamá, da algunos detalles de la jornada electoral en el país que inicio el lunes 25 de mayo.
— La Prensa Panamá (@prensacom) May 31, 2026
Video: Eliana Morales
Más en https://t.co/Jv0CT2FvT1 pic.twitter.com/YfxMVfQPQB
“Puede constatar la cantidad de gente que está llegando”, dijo a La Prensa.
De acuerdo con la Registraduría Nacional del Estado Civil, el ente encargado de organizar las elecciones, más de 41 millones de colombianos estaban habilitados para votar en todo el mundo.
En Panamá, según el cónsul, estaban habilitadas 26 mil personas. Este domingo, 38 mesas estaban dispuestas para recibir a los electores.
El diagnóstico del desencantado
La jornada también convocó voces más ásperas. Ramiro Bejarano, por ejemplo, no le da ventaja a ninguno. El abogado y analista político, que en la primera vuelta votó por Sergio Fajardo, mira el tablero y ve dos riesgos distintos pero igualmente graves.
“Cada uno tiene el poder suficiente, si es presidente de la República, de causarle un daño irreparable a la nación. Cada uno”, repitió en El Reporte Coronell, mientras conversaba con los veteranos periodistas Daniel Coronell, Daniel Samper Pizano y Daniel Samper Ospina.

Para Bejarano, Cepeda llega con una agenda que no oculta. Si gana el 31 de mayo y se posesiona el 7 de agosto, el 8 de agosto Colombia enfrenta la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. No precisamente para modificar la Constitución del 91, sino para buscar el camino que le permita a Petro volver al poder al término del siguiente gobierno.
“Claro que se acuestan pensando en la Constituyente”, dijo, sin concederle crédito a quienes desde el Pacto Histórico aseguran que ese tema está descartado. Eso, en su lectura, sería el inicio de una confrontación que se parecería demasiado a una guerra civil.
Pero con De la Espriella el escenario tampoco lo tranquiliza. “Es un hombre violento, un hombre sin ideas”, lo describió sin rodeos. Y luego apuntó a lo que considera la amenaza real detrás de la candidatura: Enrique Gómez Martínez, nieto de Laureano Gómez, el expresidente que gobernó Colombia entre 1950 y 1953 en uno de los periodos más oscuros de su historia, con poderes de facto, censura de prensa y el país hundido en La Violencia.
“¿Se imagina ese dúo manejando el poder?”, preguntó. De la Espriella construyó su campaña sobre un discurso de mano dura, sin la posibilidad de negociar con grupos armados, y con la promesa de reducir el Estado en una cuarta parte.
Gómez Martínez es el jefe de debate de De la Espriella.
Para Bejarano, ese libreto ejecutado sin frenos institucionales haría que Nayib Bukele pareciera moderado. “Bukele se le va a quedar en pañales”, añadió.
Votar por convicción
Ante la pregunta de qué hacer en segunda vuelta si los finalistas son Cepeda y De la Espriella, Bejarano fue directo: voto en blanco, o no vota. Y ahí abrió otro debate. En primera vuelta, dijo, cada colombiano debe votar por convicción, sin el argumento del “voto útil”, que definió como la decisión de respaldar a alguien en quien no se cree para bloquear a otro.
“Un electorado que no está convencido y que, aun ganando, escoja a esa persona con la que no tiene aproximación, en el ejercicio del gobierno eso va a ser una tragedia”, añadió. Y esa tragedia, advirtió, le espera a quien gane: ninguno de los tres candidatos punteros cuenta con mayoría en el Senado, y la oposición que enfrentará cualquiera de ellos será, en sus palabras, más visceral que la que vivió Colombia incluso en los años más tempestuosos de mediados del siglo pasado.
Según las encuestas, la candidata que estaría detrás de Cepeda y de De la Espriella, es Paloma Valencia, quien danó la Gran Consulta por Colombia con más del 56% de los votos y llegó a la primera vuelta con el respaldo del Centro Democrático, el partido de Álvaro Uribe
A las 4 de la tarde cerraron las urnas en el salón Ronda. Colombia votó también desde Panamá, con sus miedos, sus dudas y la fe en que la democracia es poderosa.
