Justo cuando se debate la posible salida de la cárcel en Estados Unidos (EU) de Manuel Antonio Noriega, quien comandó la fuerza castrense en los últimos 76 meses de la década de 1980, en Panamá un número plural de sus colegas militares revolotea en puestos clave en el aparato de seguridad estatal.
Tras la asunción del nuevo gobierno, encabezado por el Partido Revolucionario Democrático (PRD) –que fuera el brazo político de los cuarteles–, los rostros de conocidos militares fueron sigilosamente abriéndose paso en la estructura gubernamental.
El ex teniente coronel Daniel Delgado Diamante –de las fenecidas Fuerzas de Defensa– fue designado secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores, y el degradado mayor Severino Mejía actuaba como asesor del entonces ministro de Gobierno y Justicia, Héctor Alemán.
Su compañero de armas, José Gómez, quien había obtenido su jubilación como subdirector de la Policía Nacional en la administración de Ernesto Pérez Balladares, ingresó como segundo a bordo del Servicio de Protección Institucional (SPI), una fuerza encargada de la custodia del Palacio de las Garzas.
Pero un reacomodo de sus fichas permitió a la actual administración colocar, sin mayor ruido, a esas figuras en puestos de mayor exposición pública. Así Delgado Diamantes fue posesionado como director de Aduanas y Mejía asumió como viceministro de Gobierno, y posteriormente se encargó también de la Autoridad del Tránsito.
Gómez, por su parte, pasó a fungir como director encargado del SPI, pese a la existencia de una norma de ese propio servicio que prohíbe que un oficial de carrera policial asumiera ese cargo.
En medio de la escaramuza provocada por la golpiza que miembros del SPI le propinaron a familiares y pacientes afectados por medicamentos contaminados que fueron elaborados y recetados en la Caja de Seguro Social, el Gobierno volvió a incumplir la citada norma legal y dejó a Omar Alvarado, otro militar, encargado de las riendas del SPI.
Pero no son los únicos
La reaparición de Luis Gordón –educado en una academia militar– como director del Sistema Penitenciario bajó la ventana para mirar a través del espejo retrovisor en manos de quién están los asuntos de seguridad pública en Panamá.
Algunos botones de muestra. Juan Cerezo, ex subdirector de la Policía Nacional, tiene en sus manos la jefatura de la seguridad en el Aeropuerto Internacional de Tocumen.
Su colega de uniforme, Clovis Sinistierra, que provenía del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, está encargado de la Dirección de Migración, mientras Tomás García Tovar, ex subdirector de esa entidad, está en la Dirección de Seguridad Pública de Gobierno y Justicia.
Los también subcomisionados (r) , Nataniel Samuel y Jorge Olivardía ejercen puestos en el aparato de gobierno. Samuel es el director de trámite de la Autoridad del Tránsito, y Olivardía es el jefe de seguridad de la Lotería Nacional.
Los mayores José Pájaro, Jorge Correa y Walter Hernández, también se encargan de asuntos de seguridad. Pájaro en la cartera de Gobierno; Correa en la Caja de Seguro Social y Hernández en la Área Económica Especial Panamá Pacífico que opera en Howard.
Y sus colegas de menor rango siguen sus pasos.
