SAN MIGUELITO.DENTRO DE POCO EL REDENTOR SERÁ TEMA DE CONVERSACIÓN.

Las miradas que ofrece el Cristo

A mediados de la década del 60, el sacerdote Leon Mahon hizo traer la estatua desde Estados Unidos. El azul de la bahía, el templo Bahai y el aeropuerto de Tocumen se observan desde el cerro.

Las miradas que ofrece el Cristo
Las miradas que ofrece el Cristo

Si se busca estatuas del Cristo Redentor las hay por doquier. En Latinoamérica hay cinco famosas. En Río de Janeiro, la estatua que se halla en la cima del Corcovado pareciera que abraza la ciudad entera; entre Chile y Argentina, un Cristo Redentor se erigió como testigo de la paz entre los dos países.

En la ciudad de Piriápolis, cerca a Punta del Este en Uruguay, otro Cristo Redentor es señal de fe y esperanza. En la Caldera, un pueblo colonial argentino, hay otra imagen del Cristo.

Y no tan famosa y fotografiada como las anteriores, desde mediados de los años 60, una estatua del Redentor también ha sido punto de referencia en el distrito de San Miguelito, en Panamá.

–"¿Dónde vives?". –"Yo vivo en la loma del Cristo". Esta frase es común. Y en efecto cualquiera de los más de 10 mil habitantes que viven en el corregimiento Amelia Denis de Icaza, se identifican con la imagen, pero también los de Mateo Iturralde, el otro corregimiento vecino.

DESDE ESTADOS UNIDOS

San Miguelito era muy joven cuando la estatua llegó a sus predios. La historia cuenta que el sacerdote estadounidense Leon Mahon fue el artífice de la construcción de la iglesia Cristo Redentor, hoy una de las más importantes del distrito. Mahon decidió aprovechar la vista que brindaba el área y se propuso tener allí a un Cristo Redentor.

Un día la representación de bronce y estaño llegó a Panamá desde Estados Unidos en un barco de la marina de ese país.

Llevarla hasta San Miguelito fue toda una odisea, pues el tamaño era uno de los mayores inconvenientes para el traslado, pero el Ejército de Estados Unidos colaboró y la imagen por fin llegó a su cerro.

En una edición de 2002, La Prensa cuenta que en 1970 el mirador se construyó con el apoyo de Rosa de Martinz. Ella aportó los recursos para construir la carretera que llevaba a la cima y la infraestructura donde estaría la estatua.

Pero el mirador que en un principio era amplio y con zonas verdes, poco a poco se fue reduciendo. Empezaron a llegar más vecinos que se apropiaron del área, y el territorio del Cristo quedó limitado.

La gente de por esos lares suele visitarlo de vez en cuando. Los domingos, cuando no hay lluvia ni partidos de fútbol, el número de visitantes se multiplica.

Anabel Mendoza y Jakheira Clark no suben los domingos, pero sí lo hacen los días de semana. Un mediodía de estos en que el sol mandaba sus rayos con su máxima intensidad, las dos adolescentes reposaban a los pies del Cristo.

Los colegios están en paro y en casa los oficios les aburren. No hay de otra. Está el Cristo esperando por la visita.

"Es muy tranquilo, se ve toda la ciudad y se siente más la brisa", dijo Anabel.

"Está priti acá arriba", agrega Jakheira.

"Si él (el Cristo) no estuviera, nadie vendría", murmura entre risas.

MIRADAS

Las dos únicas huéspedes del Redentor en ese momento ya se conocen toda la capital a través de la vista que ofrece el cerro.

Al sur se ve el azul de la bahía y las enormes torres de concreto que emergen en Paitilla.

El este es menos suntuoso, pero tiene su atractivo. Si se hace un esfuerzo se logra ver el aeropuerto de Tocumen, pero Villa Lucre y sus alrededores se divisan con mayor facilidad.

El mítico templo Bahai rodeado de algunos árboles se asoma por el norte, pero más cerca se ve el Centro Comercial Los Andes, Pan de Azúcar y la Boyd Roosevelt, la vía que conduce a Colón.

Con los ojos puestos en el oeste se ve más de cerca San Miguelito. Linda Vista y sus alrededores parecen más pequeños.

La sirena del carro de bomberos, el chirrido del freno de los buses y la voz apurada de un buhonero que llama a comprar con sus gritos acompañan el recorrido visual.

Son 229 pies de altura sobre el nivel del mar, pero al terreno le falta cuidado. La imagen está salpicada de pintura y hasta tiene firmas estampadas en su estructura. Alguien que se hace llamar "Buby Gy" y muchos más dejaron su huella en él.

El piso está corroído y en el cerro la maleza crece sin control.

‘TENDRÁ FUTURO’

Sin embargo el alcalde del distrito, Héctor Valdés Carrasquilla, está decidido a cambiar el sombrío panorama para darle días de gloria al lugar.

"Dentro de poco arrancará un proyecto que pondrá al Cristo de San Miguelito en boca de todos", dice el alcalde. Explica que se pretende convertir al cerro en un área turística. Habrá un restaurante, terrazas, se construirán dos entradas: vehicular y peatonal.

"También se quiere iluminar totalmente el área y darle mayor seguridad", dice el alcalde.

El plan, que tendrá el visto bueno del Instituto Panameño de Turismo, implica un presupuesto de 150 mil dólares y debe iniciarse en tres meses.

Un grupo de estudiantes de arquitectura de la Universidad de Panamá diseñó la maqueta y el subdirector de Ingeniería Municipal, Isidoro Kenny, es el supervisor del proyecto.

(Vea Ciudad: San Miguelito, un distrito con 36 años)


LAS MÁS LEÍDAS

  • Agroferias: el IMA anuncia lugares de venta para este lunes 27 y martes 28 de abril. Leer más
  • Comunidades marcharon en rechazo al embalse de río Indio; Canal defiende su urgencia. Leer más
  • Fiscalía Electoral inspecciona Municipio de Arraiján tras polémica por buses con foto de Stefany Peñalba. Leer más
  • Tuberculosis en Panamá: Estas son las regiones donde se concentra la enfermedad. Leer más
  • Cepanim: MEF aclara para qué sirve el número de referencia en el registro. Leer más
  • Accidente de bus de pasajeros deja cuatro muertos en Chame. Leer más
  • Panamá gana la medalla de oro en béisbol de los Juegos Suramericanos de la Juventud. Leer más