Lunes 22 de junio de 2026. El mismo día en que Panamá conmemora el bicentenario del Congreso Anfictiónico de 1826, el Palacio Bolívar, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, recibió a cuatro mandatarios y a un grupo de cancilleres de distintos países para un diálogo político sobre los desafíos y oportunidades del continente.
Dos siglos después del encuentro convocado por Simón Bolívar, la diplomacia hemisférica volvió a reunirse en el mismo escenario donde nació uno de los primeros proyectos de integración de las Américas.
En el Gran Salón Bolívar de la Cancillería se reunieron Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala; Nasry Asfura, mandatario de Honduras; Gustavo Petro, presidente de Colombia; y José Raúl Mulino, presidente de Panamá.

Los acompañó Albert Ramdin, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), junto con cancilleres y altos representantes de los países participantes.
El último en llegar fue Petro. El mandatario colombiano arribó a las 10:00 a.m., vestido completamente de blanco. Lucía sereno, pese a haber enfrentado una jornada compleja para su país: la segunda vuelta presidencial celebrada el día anterior, que dio el triunfo preliminar al candidato opositor Abelardo de la Espriella.
En el patio central de la Cancillería, mientras tanto, esperaban embajadores y otros miembros del cuerpo diplomático. Era un día solemne. Era un desfile de hombres vestidos con traje y corbata y de mujeres con vestidos formales, mientras los saludos protocolares y las conversaciones discretas marcaban el ritmo de la jornada.
La coincidencia entre la conmemoración histórica y la presencia de varios jefes de Estado era precisamente uno de los objetivos de los actos del bicentenario. “Doscientos años después, Panamá vuelve a ser el punto de encuentro de las Américas”, había señalado el vicecanciller Carlos Guevara Mann, uno de los arquitectos de la celebración.
Información en desarrollo...

