El presidente de la República, José Raúl Mulino, aprovechó el acto de toma de posesión de Aurelio Barría Pino como nuevo presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap) para lanzar un mensaje político centrado en la corrupción, el deterioro del debate público y los desafíos del sistema de justicia.
Durante su intervención la noche de este miércoles 8 de abril, Mulino amplió, a su juicio, el concepto de corrupción más allá del robo de fondos públicos o el cobro de coimas, y cuestionó el papel que juegan ciertos actores en el ambiente político nacional.
“¿Qué es corrupción? ¿Robarle al Estado? Sí, por supuesto. ¿Cobrar coimas? Por supuesto. ¿Pero no es corrupto el que miente? ¿No es corrupto el que denigra, sin justificación?”, expresó el mandatario, al tiempo que criticó el estilo “chabacano, ruin y pobre” con el que —según dijo— se desarrolla el debate público en el país.
Mulino afirmó que la actividad política se ha vuelto cada vez más difícil debido al deterioro del clima nacional y al “espectáculo” que, a su juicio, domina la discusión pública.
Defendió su administración y aseguró que no tolerará actos indebidos dentro de su equipo de Gobierno. “El que se ha salido de la raya se fue ya. Los que pretendan salirse de la raya se irán también”, advirtió.
El presidente también destacó que se siente satisfecho de ejercer el cargo sin influencias externas ni intermediarios. “Me da mucho gusto ser un Presidente sin círculo cero. Sin traficantes de influencia. Sin ministros ladrones. Directores coimeros y freelancers del poder”, sostuvo.
Mulino recalcó que no autoriza a nadie a hablar en su nombre y denunció que personas cercanas han intentado usar su figura para solicitar favores o presionar decisiones.
“Cuando yo quiera algo, yo llamo al que sea. Nadie puede hablar por mí. En ningún aspecto”, afirmó, y agregó que ha enfrentado directamente a quienes han intentado gestionar asuntos bajo el argumento de tener supuesta cercanía con él.
El mandatario insistió en que una parte significativa de las solicitudes que recibe un presidente están orientadas a que se violen normas legales. “Una buena cantidad de los favores que a uno le piden es para que uno viole la ley. Eso no se puede”, enfatizó.
En materia judicial, Mulino reiteró su postura de respeto a la independencia de los poderes del Estado y rechazó la percepción de que el presidente tiene control sobre procesos penales. “Todo el mundo cree que el Presidente mete presos y saca de la cárcel. O juzga o condena. Yo respeto la independencia de los poderes”, dijo.
Sin embargo, reconoció que existen fallas en el sistema de justicia y señaló que ha sostenido conversaciones con magistrados de la Corte Suprema sobre la necesidad de reformas y ajustes para que la justicia sea más efectiva.
También manifestó preocupación por el manejo de casos vinculados al crimen organizado y pandillas, al considerar que existe una falta de firmeza en las medidas cautelares. Según Mulino, se arresta a personas que en pocos días quedan bajo casa por cárcel o con localizadores electrónicos, lo que permite que continúen operando.
En contraste, mencionó como ejemplo la reciente operación contra el cuatrerismo en Azuero, destacando que los detenidos no han recibido libertad hasta el momento. A su juicio, este tipo de delitos debe ser sancionado con severidad, pues afecta directamente la economía de los productores.
“Te pueden robar los grandes, pero a un ganadero le quitan tres de diez vacas: le llevaron el 30% del negocio”, señaló.
Ante de finalizar su discurso, Mulino expresó respaldo a Anel Flores, contralor general de la República, al considerar que el país cuenta actualmente con un funcionario eficiente en esa posición. “Creo que lo tenemos bien. Y tiene todo mi apoyo”, concluyó.

