Con los ojos pequeños ocultos bajo unos lentes oscuros y el rostro risueño enmarcado por largos rizos dorados y con una gorra de béisbol puesta al revés, Jordan Romero salió el sábado a pasear por las calles de Katmandú.
Los ojos enigmáticos pintados en las paredes de los templos budistas de la capital nepalesa parecían advertirle al joven escalador: “ten cuidado”.
Acompañado por su padre, médico deportivo, su madrastra, también escaladora, y un equipo de apoyo estadounidense y nepalí, el muchacho californiano ha partido hoy domingo hacia el campamento base de la montaña más alta del mundo, a la que pretende conquistar.
Ha iniciado el que podría convertirse en el ascenso a la cumbre del Himalaya de la persona más joven que lo haya intentado jamás.
La aventura de Romero es seguida por miles de personas a través de Facebook, Twitter. Sus fotos, día a día, suben a la red en Flickr, y lleva un minidiario en www.jordanromero.com., CNN, CBS, y una pequeña nube de periodistas internacionales lo sigue minuto a minuto.
¿Temeridad o audacia? la escalada de Romero ha generado no poca controversia en el mundo del alpinismo. Pero el muchacho parece no tener miedo y está decidido a completar su sueño: subir a las siete cumbres más altas del mundo.
De hecho, a su corta edad, ya ha ascendido a seis de estas.

