Panamá recibe la 56.ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en el marco del bicentenario del Congreso Anfictiónico de 1826, una cita que reúne a autoridades y delegaciones de todo el hemisferio.
Para Ana Irene Delgado, embajadora de Panamá ante el organismo, el encuentro representa una oportunidad para reafirmar la vocación del país como espacio de diálogo, facilitar consensos y avanzar en una agenda regional sobre democracia, seguridad, migración, cooperación y desarrollo.
En entrevista con La Prensa, Delgado explica las prioridades diplomáticas de Panamá, la propuesta de declaración presentada ante la Asamblea y los retos que enfrenta el sistema interamericano en un contexto de crecientes tensiones regionales.

¿Qué representa para Panamá ser sede de la 56.ª Asamblea General de la OEA en el bicentenario del Congreso Anfictiónico?
Para Panamá, ser sede de la 56° Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos en el marco del bicentenario del Congreso Anfictiónico de 1826 tiene un profundo significado histórico y estratégico.
Hace doscientos años, Panamá fue el punto de encuentro donde Simón Bolívar imaginó una América más unida, capaz de dialogar, cooperar y construir soluciones comunes a sus desafíos.
Al acoger nuevamente a los países del hemisferio, Panamá proyecta un mensaje de compromiso con el multilateralismo, el diálogo democrático y la cooperación regional.
Queremos que Panamá sea visto como un espacio donde se construyen puentes, se fortalecen alianzas y se impulsa una agenda de soluciones concretas para beneficio de nuestros ciudadanos.
¿Qué resultados concretos espera Panamá alcanzar durante la Asamblea?
Panamá aspira a que esta Asamblea General produzca resultados concretos que fortalezcan la capacidad de los Estados miembros para responder de manera conjunta a los desafíos que enfrenta nuestro hemisferio.
Nuestro país promoverá un diálogo orientado a la acción y a la construcción de consensos.

Panamá espera que la Asamblea contribuya a renovar el compromiso de los Estados miembros con el multilateralismo como herramienta esencial para resolver diferencias, generar confianza y construir soluciones compartidas.
Panamá desea que esta Asamblea deje un legado duradero: una OEA más fortalecida, más relevante y mejor preparada para responder a las necesidades de los ciudadanos de las Américas”.
¿Cuáles serán los asuntos más complejos de la agenda hemisférica?
Como Panamá, consideramos que los temas que generarán las discusiones más complejas serán la migración, la seguridad hemisférica y el fortalecimiento de la democracia.
La región enfrenta amenazas comunes como el crimen organizado transnacional, el narcotráfico y la ciberdelincuencia, que requieren una cooperación más efectiva y respuestas coordinadas entre los Estados.
La migración seguirá ocupando un lugar prioritario en la agenda hemisférica.
Todo ello debe complementarse con esfuerzos orientados al desarrollo económico sostenible, la reducción de las desigualdades y el fortalecimiento de la resiliencia regional, con el fin de construir soluciones integrales para los desafíos compartidos de las Américas.
¿Cómo puede Panamá facilitar consensos entre países con posiciones distintas?
Panamá tiene una larga tradición de diálogo, apertura y construcción de consensos, lo que le permite desempeñar un papel particularmente valioso como anfitrión de esta Asamblea General.
Nuestra principal responsabilidad es ofrecer un espacio de respeto, confianza y entendimiento donde todos los Estados miembros puedan expresar sus posiciones y trabajar en la búsqueda de puntos de convergencia.

Panamá promueve una diplomacia basada en el respeto mutuo, el diálogo constructivo y la cooperación, principios esenciales para abordar desafíos que ningún país puede resolver por sí solo.
El éxito no se mide necesariamente por la unanimidad en todos los temas, sino por la capacidad de mantener abiertos los canales de comunicación, fortalecer la confianza y avanzar en acuerdos concretos sobre intereses compartidos.
¿Qué oportunidades abre la presencia de presidentes, cancilleres y autoridades de alto nivel?
La celebración de la 56° Asamblea General de la OEA en Panamá representa una oportunidad excepcional para fortalecer la proyección internacional del país y profundizar sus relaciones bilaterales.
La presencia de jefes de Estado, cancilleres y altas autoridades permite desarrollar una intensa agenda diplomática paralela que trasciende las sesiones plenarias de la Asamblea.
Estos encuentros facilitan el diálogo directo entre líderes y autoridades gubernamentales, creando espacios para identificar nuevas áreas de cooperación.

Para Panamá, esta cita también constituye una plataforma privilegiada para presentar sus fortalezas como centro logístico, financiero, comercial y de servicios, así como para destacar su estabilidad institucional y su papel estratégico como puente entre las Américas y el mundo.
¿Panamá presentó una iniciativa propia ante la Asamblea?
Sí. Panamá ha presentado una propuesta de declaración alineada con el tema de esta Asamblea General, ‘Multilateralismo firme en defensa de la democracia, la seguridad hemisférica y la estabilidad en los Estados miembros’.
La propuesta incorpora además el significado histórico del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, destacando la vigencia del ideal de unidad, diálogo y cooperación hemisférica impulsado por el Libertador Simón Bolívar.
Promueve una visión integral que vincula democracia, seguridad, desarrollo y derechos humanos.
Panamá también aspira a que esta Asamblea deje un mensaje claro sobre la importancia de la unidad, el diálogo constructivo y la acción colectiva.
¿Qué ajustes necesita la OEA para mantener su relevancia y eficacia?
La OEA continúa siendo el principal foro político del hemisferio y un espacio fundamental para el diálogo entre los Estados miembros.
Más que pensar en cambios aislados, se considera importante revisar los mecanismos de prevención y gestión temprana de crisis, de manera que la organización pueda actuar con mayor agilidad antes de que los conflictos políticos se profundicen.
La eficacia de la OEA depende en gran medida del grado de respaldo que sus decisiones reciben.
La confianza mutua y la promoción [de] una cultura de diálogo constructivo entre los Estados miembros, es clave para mejorar la capacidad de acción.
También resulta fundamental avanzar en una mayor articulación entre las distintas entidades del sistema interamericano para que operen de manera más coordinada y estratégica.

