El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, pidió este lunes 22 de junio ampliar los espacios democráticos en Cuba, Nicaragua y Venezuela, ofreció apoyo a Bolivia para enfrentar su crisis interna y advirtió sobre la necesidad de prestar atención a los procesos electorales de Colombia y Perú.
Durante la inauguración de la 56.ª Asamblea General de la OEA, celebrada en Panamá en el marco de la celebración de los 200 años del Congreso Anfictiónico convocado por Simón Bolívar, Ramdin señaló que la organización debe seguir trabajando para fortalecer la democracia en aquellos países donde considera que es insuficiente o está ausente.
La ceremonia de apertura se celebró en Las Islas del Centro de Convenciones Atlapa y contó con la participación del presidente de la República, José Raúl Mulino, y los mandatarios de Guatemala, Bernardo Arévalo; y Honduras, Nasry Asfura.
La Asamblea General, el máximo órgano político de la OEA, se desarrollará bajo el lema “Multilateralismo firme en defensa de la democracia, la seguridad hemisférica y la estabilidad en los Estados miembros”.
“Debemos continuar trabajando para ampliar el espacio democrático en áreas de la región donde está ausente o es insuficiente, particularmente en Cuba, Nicaragua y Venezuela”, afirmó.
El secretario general aseguró que la OEA está preparada para brindar asistencia en esos casos cuando así lo soliciten los Estados miembros y reafirmó el compromiso del organismo con la defensa de la democracia y los derechos humanos en el hemisferio.
El caso de Bolivia
Ramdin también se refirió a la situación de Bolivia y anunció que la organización está dispuesta a colaborar con las autoridades para enfrentar la crisis que atraviesa el país sudamericano.
“Hemos expresado nuestra disposición a asistir a Bolivia en la atención de la crisis interna que enfrenta actualmente”, manifestó.
Asimismo, indicó que las recientes elecciones en Colombia y Perú requieren atención regional para garantizar que prevalezcan la paz y la estabilidad.
Los ajustes institucionales
Ramdin defendió el proceso de reforma interna que impulsa desde su llegada a la Secretaría General y aseguró que la institución ha reducido significativamente el número de mandatos activos para concentrar esfuerzos y recursos.
Según explicó, la OEA pasó de administrar más de 360 mandatos a operar con 77 prioridades alineadas a un nuevo plan estratégico.
También informó sobre la creación de grupos de trabajo interdepartamentales dedicados a Haití, juventud y sector privado, como parte de un esfuerzo por mejorar la coordinación interna.
No obstante, reconoció que la organización enfrenta restricciones presupuestarias.
El presupuesto para 2027 mantiene un techo de 93 millones de dólares en cuotas de los Estados miembros. Aunque la Asamblea General evaluará gastos por 94.3 millones de dólares, parte de esos recursos podría provenir de fondos de reserva.
“Eso no es sostenible a largo plazo”, advirtió.
Haití
El secretario general dedicó una parte importante de su intervención a la situación de Haití, país que describió como una prioridad para la OEA.
“Haití requiere solidaridad hemisférica”, afirmó.
Ramdin cerró su discurso reivindicando el papel de la OEA como foro indispensable para la cooperación regional y argumentó que la organización tiene la responsabilidad de defender la democracia cuando es puesta a prueba, proteger el Estado de derecho cuando se debilita y preservar la dignidad humana cuando está amenazada.
El turno de Mulino
Después de Ramdin, habló el presidente José Raúl Mulino. El mandatario panameño puso su mirada en Nicaragua, nación gobernada por la dictadura Ortega Murillo.
“El deterioro del respeto a los derechos humanos en ese país es grave. La persecución de opositores. El cierre sistemático del espacio cívico. La expulsión de organizaciones humanitarias. El encarcelamiento de líderes religiosos y el exilio forzado de miles de ciudadanos, son hechos incompatibles con los principios que esta organización defiende”, dijo.
También habló de Cuba. Dijo que Panamá expresa su esperanza de que el pueblo cubano encuentre el camino hacia una democracia plena. Expresó además su solidaridad con Bolivia, gobernada por el presidente Rodrigo Paz, país que atraviesa una crisis marcada por más de un mes de protestas y bloqueos de carreteras que han provocado desabastecimiento, enfrentamientos y una fuerte tensión política entre el Gobierno y sectores afines al expresidente Evo Morales.
“Panamá condena cualquier intento de desestabilizar a un gobierno surgido de la voluntad popular”, manifestó.
Contó que en una conversación que tuvo con el secretario general de la OEA, avaló una propuesta para conformar una comisión de cancilleres y de ministros de defensa o de seguridad pública para que viajen “lo más pronto posible a Bolivia” a darle un respaldo a esa nación.
‘La izquierda radical’
Contó que también le dio el visto bueno a Ramdin para auspiciar en Panamá en el mes de octubre o antes, una reunión sobre el tema. “Los problemas de Rodrigo Paz no son distintos a los de cualquier país amenazado por la izquierda radical y el narcotráfico que lo financia”, manifestó.
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