Aunque parientes del marino David De Gaiza –quien murió este domingo en la explosión del remolcador Viveros– se presentaron ayer en la Morgue Judicial para reconocer su cadáver, los peritos de Medicina Legal no pudieron terminar el proceso de identificación.
El director de la entidad, José Vicente Pachar, explicó que el problema radica en que para realizar las pruebas de ADN –con las que se certifica la identificación del cuerpo– se necesitan muestras de sangre de familiares directos y, según la información que se maneja, la víctima no los tenía.
Mientras no aparezca uno de esos parientes, dijo, el trámite no podrá ser concluido.
De Gaiza era uno de los cuatro ocupantes del remolcador de la Compañía Marítima de Cabotaje que explotó el pasado domingo en las cercanías de la isla Taboguilla, en el Pacífico panameño.
En ese hecho también murió el marino Ángel Martínez, cuyo cadáver ya fue identificado gracias a pruebas de ADN.
En tanto, el capitán de la nave, Pedro González, sufrió quemaduras leves y ya fue dado de alta; mientras que el asistente de máquinas, Hipólito Mosquera, se quemó en 50% del cuerpo y permanece hospitalizado en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Santo Tomás.