En medio de críticas, denuncias y una creciente presión pública sobre varias instituciones, el gobierno de José Raúl Mulino enfrenta en los últimos días una cadena de renuncias de funcionarios que ha vuelto a poner bajo escrutinio la estabilidad de su administración.
Entre las renuncias que han llamado la atención figuran la de Francisco Ameglio, quien dejó el cargo de viceministro de Desarrollo Agropecuario; la de José Pablo Ramos, gerente de la Cadena de Frío; la de Ana Fábrega, directora de la Secretaría Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf); y la de Rutilio Villarreal, quien se desempeñaba como director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan).
Las dimisiones se producen en un contexto de presión pública y política sobre el desempeño de algunas instituciones, lo que ha reavivado el debate sobre la estabilidad y el rumbo de la actual administración.
Los casos
En el caso de Ameglio, dirigente del partido Realizando Metas (RM), colectivo que llevó a Mulino al Palacio de Las Garzas, su salida se produjo bajo el argumento de motivos personales. Sin embargo, fuentes consultadas por este medio indicaron que, durante el tiempo que ocupó el cargo, no logró integrarse plenamente al equipo de trabajo del Ministro de Desarrollo Agropecuario, Roberto Linares, lo que habría terminado por precipitar su salida del viceministerio.

También es conocida la cercanía entre Ameglio y el fundador de Realizando Metas, Ricardo Martinelli, quien permanece asilado en Colombia tras ser condenado a más de 10 años de prisión por el caso New Business.
José Aníbal Rincón Stanziola fue nombrado como nuevo viceministro del Mida en reemplazo de Ameglio. Rincón Stanziola se desempeñaba como asesor del despacho y es cercano al actual titular del ministerio.
Sobre la renuncia del gerente de la Cadena de Frío, José Pablo Ramos, hay pocos detalles. La salida fue comunicada oficialmente mediante una nota emitida por la junta directiva de la entidad.

Ramos no es ajeno a la administración pública. Durante el gobierno de Martinelli (2009-2014) dirigió la Lotería Nacional de Beneficencia y el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh). Hasta ahora, el exfuncionario no ha ofrecido explicaciones públicas sobre las razones de su dimisión.
Aún no se ha designado al reemplazo de Ramos.
Las polémicas
Por su parte, la directora de la Senniaf dejó el cargo en medio de un escenario particularmente sensible para la institución. Su salida se produjo mientras crecían las denuncias de la diputada de la coalición Vamos, Alexandra Brenes, quien señaló presuntos abusos presupuestarios y episodios de agresiones contra menores de edad en albergues estatales.
A pesar del creciente escrutinio público sobre la situación de estos centros de protección, Fábrega presentó su renuncia sin ofrecer explicaciones sobre lo ocurrido en los albergues que atienden a niños, niñas y adolescentes bajo la tutela del Estado panameño.

La ahora exdirectora de la Senniaf figura, además, entre las personas denunciadas por Brenes ante el Ministerio Público, lo que añade un nuevo elemento de presión institucional y judicial en torno a la gestión de estos centros de resguardo estatal.
De hecho, la diputada de Vamos cuestionó que la funcionaria haya renunciado sin brindar detalles al país sobre lo ocurrido en los albergues. Inicialmente, a Fábrega la reemplazaría Otilia Rodríguez; sin embargo, tras cuestionamientos por denuncias en su contra, se designó a Andrea Carolina Vega, quien se desempeñaba como secretaria general del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
Crisis en Azuero
Mientras tanto, el exdirector del Idaan fue el último en dejar su puesto, lo que ocurrió el miércoles 4 de marzo. Su gestión estuvo marcada por críticas relacionadas con la falta y escasez de agua en distintas regiones del país.
La situación se agudizó en mayo de 2025, cuando la región de Azuero vivió una de sus crisis hídricas más severas en años, luego de que la contaminación de los ríos Río La Villa y Río Estibaná obligara a restringir la producción de agua potable en varias potabilizadoras que abastecen a miles de residentes de las provincias de Herrera y Los Santos.
El deterioro de la calidad del agua, provocado por altos niveles de materia orgánica, bacterias y sedimentos, encendió las alarmas sanitarias y dejó en evidencia la fragilidad del sistema de abastecimiento en una región que depende casi exclusivamente de estas cuencas.
Las investigaciones apuntaron a diversas fuentes de contaminación en la cuenca, entre ellas desechos de actividades agropecuarias —especialmente de granjas porcinas—, así como el arrastre de agroquímicos y vertidos inadecuados en los ríos.
La situación obligó a las autoridades del Idaan y del Ministerio de Ambiente a desplegar operativos de inspección y control en la zona, mientras comunidades enteras dependían de camiones cisterna y medidas de racionamiento para cubrir sus necesidades básicas de agua potable.

Actualmente, varias comunidades de Los Santos y Herrera aún no pueden consumir agua del grifo. Incluso, residentes de la zona comenzaron a realizar protestas en reclamo por la crisis. A Villarreal lo reemplaza el subdirector de la entidad, Luis Santanach.


