Los montos varían entre 2 mil y hasta 235 mil dólares anuales. Algunos colegios reciben más, otros obtienen menos.
Se trata de los cerca de 60 colegios particulares, que se reparten todos los años un pastel de 4.7 millones de dólares que les entrega el Estado en concepto de subsidio para pagar gastos administrativos, desarrollar proyectos educativos y, en teoría, para contribuir con becas a estudiantes de escasos recursos o que viven en extrema pobreza.
De acuerdo con los resultados de una investigación realizada por este diario, los colegios no cumplen con el compromiso social y los fondos que se les destinan son utilizados para gastos familiares, cancelaciones de estados de cuentas de teléfonos celulares, entre otros gastos que nada tienen que ver con el espíritu de las asignaciones.
Este diario obtuvo los montos del subsidio estatal que recibe cada uno los colegios. (Ver en cuadro algunos de los colegios ).
Tales cantidades asignadas revelan que durante más de 60 años el "pastel" no se ha repartido de forma equitativa, ni tampoco se han usado criterios objetivos, de transparencia ni de rendición de cuentas. Los que han predominado son los criterios políticos y de amiguismo.
Cuentas claras
El ministro de Educación, Miguel Ángel Cañizales, aseguró que el mal uso del subsidio se acabó y que de ahora en adelante todos los colegios que reciben ese aporte del Estado van a tener que rendir cuentas.
El ministerio emitió el Decreto Ejecutivo 456 del 11 de noviembre de 2005, mediante el cual se regula el subsidio estatal a los colegios particulares, el cual entró a regir a partir del pasado 16 de enero.
Cañizales afirmó que se establecerán controles, y todo colegio que solicite el subsidio tendrá que cumplir con una serie de requisitos para poder acceder a los fondos.
Antes del decreto no había ningún criterio. Tampoco un reglamento para regular los aportes.
De hecho, el titular de la cartera de Educación reconoció que su administración descubrió que el subsidio se entregaba de forma política y de acuerdo con el grado de amistad con el ministro de turno.
Revisión
Por su parte la presidenta de la Unión Nacional de Colegios Particulares, Nivia Rossana Castrellón, al conocer los montos del subsidio lamentó que se les asigne esas cantidades a colegios privados que no prestan un servicio social a la población.
Castrellón señaló que muchos de los colegios se hacen llamar asociaciones sin fines de lucro, aunque funcionan como cualquier empresa privada.
"Creo que el subsidio se debe regular y otorgarse a aquellos colegios que cumplen con una labor social de entregar un número de becas a estudiantes de pocos recursos o que viven en condiciones de pobreza", agregó la dirigente.
Anotó, además, que es determinante que las autoridades investiguen la forma como se gasta el subsidio, porque es un dinero que sale del bolsillo de los panameños.
Para la representante de los colegios particulares, lo que ha habido en esta materia es un silencio cómplice tanto de las autoridades del Ministerio de Educación como de la Contraloría General de la República.
Por su lado, Francisco Castañedas, director del Colegio Centro Educativo Socrático, uno de los subsidiados, dijo que las escuelas privadas cumplen una labor social, porque reciben a muchos estudiantes que no logran ingresar a la escuela pública.
El colegio Socrático, con una matrícula de aproximadamente 95 estudiantes, cobra mensualidades de 65 y 70 dólares a sus estudiantes, más los gastos de matrícula y laboratorios.
El Estado también paga la planilla de algunos colegios privados.
Relacionado: Polémica por subsidio alimenticio

