La Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, hizo un llamado a repensar el desarrollo de América Latina y el Caribe desde la cultura, la identidad y el conocimiento ancestral, durante su participación en el festival “Voces por nuestra región: Cultura que mueve el mundo”, realizado como antesala del Foro Económico Internacional, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), que se celebrará los días 28 y 29 de enero en ciudad de Panamá.
En su intervención, Menchú planteó que el verdadero cambio en la región no pasa únicamente por modelos económicos o utopías inalcanzables, sino por una transformación profunda de la conciencia colectiva.
“Soñé durante 40 años con una revolución, pero la revolución más profunda es la de la conciencia”, afirmó, subrayando que solo desde ese cambio pueden surgir iniciativas que dignifiquen a los pueblos y garanticen un relevo generacional sostenible.
La líder indígena guatemalteca destacó que la cultura es una construcción colectiva que involucra a todos los sectores de la sociedad —niños, jóvenes, mujeres, comunidades, artistas, académicos e instituciones— y que debe ser entendida como un activo estratégico para el desarrollo.
En ese sentido, enfatizó que “la cultura la construimos todos” y que la reciprocidad solo es posible si se sustenta en el respeto mutuo.
Menchú sostuvo además que invertir en cultura no es un gasto inercial, sino una apuesta con propósito, capaz de fortalecer la identidad, la cohesión social y la reconciliación en sociedades marcadas por la desigualdad.
Llamó a poner la cultura en el centro de las conversaciones públicas, incorporar la doctrina indígena y abrir espacios para que las nuevas generaciones desarrollen propuestas compartidas.
Vinculó el rol de la cultura con el trabajo de los organismos multilaterales, al señalar que el desarrollo no puede reducirse a conceptos técnicos, sino que debe concebirse como un sentido integral de vida.
Aseguró que este tipo de festivales pueden marcar “un antes y un después” al amplificar voces históricamente invisibilizadas en la región.
Con una mirada regional, resaltó el valor de territorios como la Amazonía y el Caribe, no solo como reservas de recursos, sino como espacios de conocimiento e intelectualidad, y llamó a generar mesas de intercambio donde circulen ideas, saberes y experiencias entre comunidades, universidades y liderazgos regionales.


