ENTREVISTA

Entre los ritmos y melodías del sonoro acordeón

La vida de Aceves Núñez con el acordeón empezó cuando era niño, por la ausencia de un músico. Desde hace 32 años dirige el grupo de música folclórica Los Juglares, que se creó en 1971.

Entre los ritmos y melodías del sonoro acordeón
Entre los ritmos y melodías del sonoro acordeón

Lo de Aceves Núñez y su acordeón empezó por casualidad.

Diez años tenía cuando cayó de golpe en el populoso barrio de San Miguelito, allá por los años de 1960, cuando el distrito aún no lo era y empezaba apenas a recibir a sus primeros habitantes, provenientes casi todos de la campiña.

Núñez había vivido sus cuatro años anteriores en La Pintada de Penonomé, en Coclé, bajo el cuidado de sus abuelos. Sus padres se habían separado cuando él tenía seis.

Pero a los 10, los abuelos pensaron que era tiempo de ir a la ciudad, para seguir estudiando. Y Núñez llegó y vio que todo era distinto, que el barrio era violento y él decidió hacerse bailador. Poco después vendría lo del acordeón.

"Aprendí a bailar en un mes y por cosas del destino un día no fue a tocar el acordeonista del conjunto, tomé el acordeón que reposaba en la casa cural de la parroquia y pude tocar una pieza que se llama La Curacha Montañera Venimos de Panamá, de inicio a fin".

Núñez tenía 14 años y hasta entonces solo sabía guitarra, en la que ejecutaba algunos torrentes, y con la que había tenido contacto desde los 10.

"El padre Donaldo, que era el coordinador del conjunto folclórico, cuando me vio tocar me ordenó que me llevara el acordeón para mi casa. Para el siguiente domingo ya me había aprendido cuatro piezas, sin maestro: la Denesa, la Cumbia Chorrerana, la Mejorana Santeña y la Curacha Montañera".

¿Cómo comenzó profesionalmente con el acordeón?

Yo seguí practicando el acordeón solo, y a los meses conocí a un señor que se llamaba Rodolfo Antonio Palacios, que tocaba música vallenata. Él me propuso enseñarme, pero realmente a mí no me gustaba la música colombiana. Lo que sí aprendí con él fue la técnica de reparación de acordeones.

Franco Poveda era vecino de Núñez, en San Miguelito, y formaba parte de un conjunto folclórico llamado Los Juglares. El grupo había sido formado en 1971 y la primera generación de músicos –entre ellos Colaco Cortés y Miguel Leguísamo– estaba por jubilarse. Franco, entonces, encontró a Núñez al nuevo acordeonista.

¿Y hay ya quien los reemplace ahora?

Han pasado por aquí ya varias generaciones. Yo tengo 32 años en el acordeón y para jubilarme me faltan cualquier cantidad de años. Así que me van a tener aquí por buen tiempo.

Los Juglares es un grupo de música folclórica que pertenece a la Dirección de Cultura de la Universidad de Panamá. Su misión –y trabajo– es ejecutar la música panameña en cualquier escenario, ya sea en algún pueblito remoto de las provincias o en un concurso internacional en algún país de América o Europa.

Durante más de 30 años de existencia ha formado un repertorio grueso que incluye cumbias, atravesaos, mejoranas y décimas. En el camino fueron incorporando otros ritmos no autóctonos como parte de proyectos especiales, tales como el tango y el bolero.

¿Qué significa para usted Los Juglares?

Este es un grupo de mucho prestigio. Es el único grupo en Panamá de esta naturaleza; que está pago por el Estado para llevar la cultura musical dentro y fuera del país.

¿Qué cosas ha aprendido a lo largo de estos años?

Cuando entré a trabajar aquí, nosotros contábamos con un asesor de música que se llamaba Edgardo Quintero. Con él aprendimos un poco de teoría musical. Luego armamos un grupo que se llamaba Taller Musical, formado por Los Juglares y otros músicos de la Dirección de Cultura. Allí aprendimos a tocar ritmos diferentes: tango, bolero, pasillos, vals. De allí nace el Cd que acabo de grabar, Panamá en esencia, que son nueve pasillos y un danzón cumbia tocados con acordeón y arreglos de sinfónica.

Hasta el momento, asegura Núñez, se han vendido 300 copias.

Como parte de su trabajo, ¿les ha tocado rescatar piezas?

Claro. Aparte de ser músicos somos docentes y por eso hemos podido investigar diferentes partituras y trabajos de músicos empíricos. El pasillo en Panamá, por ejemplo, muy pocas veces se toca con acordeón. Por eso el Cd es un trabajo novedoso.

¿Hay algún ritmo que le guste tocar más?

A mí me gustan todos los ritmos, después que sean panameños. El acordeón para mí es un instrumento que representa mi espíritu, mi amor por la patria, mi dedicación a la música. Es muy bonito porque me parece que es la esencia de Panamá.

El violín es un instrumento de mucha más antigüedad, porque el acordeón fue inventado en 1829 así que no tiene mucha edad. Lo que resulta con el acordeón es que un instrumento sonoro, un instrumento muy divertido de tocarlo, que contagia al que lo escucha, realmente virtuoso. Es más, fíjese que aquí en Panamá, en las orquestas de música típica comercial, es el instrumento líder.

¿Qué prefiere usted: la cumbia de antaño o la que está vigente ahora, estilo Samy y Sandra Sandoval?

A mí me gusta más la cumbia que se hacía antes. Tiene otra estructura y es mucho más melódica. Eso era muy rico. Ahora se le ha incorporado mucha letra; más letra que música. Con esto no quiero decir que no estoy de acuerdo con este tipo de música porque yo también soy compositor y también compongo piezas con bastante letra.

¿Cómo cree usted que está el folclor ahora mismo?

El folclor siempre ha estado bien; los que estamos mal somos nosotros, que siempre vamos para otro lado.

Además de Los Juglares, en la Dirección de Cultura funcionan otros grupos como la Filarmónica, el Grupo Matices, la Orquesta de Cámara y la Estudiantina Universitaria.

Panamá en esencia fue producido por Aceves Núñez bajo la conducción de Belkis Ruiz. Mientras Núñez se encargó de la ejecución del acordeón, Ricaurte Villarreal tuvo la percusión y Efraín González, la guitarra. Los arreglos de la sinfónica, por su parte, fueron responsabilidad del maestro Tille Valderrama.

PERFIL

TRAYECTORIA: Aceves Núñez nació el 3 de febrero de 1955. Es director del grupo Los Juglares, perteneciente a la Universidad de Panamá. Es músico acordeonista, compositor y técnico en reparación de acordeones. A su disco más reciente, Panamá en esencia, se une a Panamá en ritmo, grabado hace unos años. Como miembro de Los Juglares ha viajado por México, Cuba, Venezuela, Estados Unidos, Bélgica, Portugal, Alemania, Italia y Holanda, entre varios otros países. Sus giras por Panamá incluyen pueblos de todas las provincias. En 1983 ganó el Festival Nacional de Acordeón.


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