El Ejecutivo asegura que no dará su brazo a torcer ante la exigencia de los grupos sindicales de que derogue la cuestionada Ley 30. Así lo dejó claro ayer el presidente de la República, Ricardo Martinelli, quien dijo que “no rogará” a nadie para que permanezca en la mesa de diálogo que analiza la también llamada “ley 9 en 1”.
“El Gobierno quiere el diálogo, pero el que se para de una silla la perdió. Aquí no vamos a estar rogando a nadie para que venga a dialogar”, comentó Martinelli tras las advertencias de los sindicatos.
El mandatario agregó que si los representantes de los sindicatos quieren pararse de la mesa de diálogo lo pueden hacer, pero también les advirtió que no podrán regresar. “No podemos continuar estancados en la discusión, solamente por las amenazas y los intereses de ciertos grupos”, agregó.
Tras las declaraciones de Martinelli, los dirigentes sindicalistas del Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (Conato) y de la Confederación Nacional de Unidad Sindical Independiente (Conusi) reiteraron su decisión de abandonar la mesa de diálogo el lunes, en caso de que no se decida la derogatoria de la norma.
Rafael Chavarría, coordinador de Conato, reaccionó alegando que como grupo organizado, los sindicatos tienen la libertad de decidir hasta cuándo formarán parte de ese foro. “Si el presidente quiere asumir una postura dictatorial, que la asuma. Pero aquí las víctimas de la Ley 30 somos los trabajadores y no el Gobierno, por lo que insistiremos en la derogación de la Ley 30”, concluyó.
Gabriel Castillo, secretario general de Conusi, advirtió que si abandonan la mesa de diálogo, lo harán para no regresar más.
Lamentó las declaraciones del presidente Martinelli, ya que a su juicio se trata de una clara muestra de intransigencia y de no querer escuchar el clamor de la población en general.
“Los únicos que quieren la ley son el presidente, los ministros y los empresarios”, comentó Castillo.