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Sábado Picante

CALISTENIA. El diputado bocatoreño Benicio Robinson ha hecho que los motores ambientalistas comiencen a calentarse. Gracias a una iniciativa del mandamás de la Asamblea Nacional —aprobada y en espera de sanción por parte del presidente de la República— los ambientalistas han empezado a arrancar motores, alertados por una iniciativa que puede ser usada para destruir —más que proteger— formaciones coralinas. No es que esto lo digan con palabras tan directas, pero basta leer un par de veces sus engañosas líneas para darnos cuenta de que ese es el fondo: discrecionalidad para aprobar la vida o muerte de los corales. Y así tenemos calistenia antes de reabrir la mina. Y esos motores probablemente no se apagarán hasta que llegue la orden del otro mandamás de reabrir la mina, pase lo que pase, porque aquí se camina con paso firme… solo cuando él quiere.

¿QUÉ HAY PA’ MÍ? Si los corales tienen leyes que los protegen, ¿para qué necesitan otra? Evidentemente, no es para preservarlos, sino para arrancarles su protección. Y ese proyecto, viniendo del señor y amo de los politicastros, deja las dudas inequívocamente despejadas. Solo habrá que esperar un tiempo para ver cómo irán apareciendo, una a una, las iniciativas que harán que los corales sean lindos recuerdos del pasado, mientras Robinson gana ¿votos?, ¿gratitud?, ¿beneficios?, ¿papeles de color absenta?, ¿patrimonio político o de otras clases?, ¿alianzas? No hay nada que este señor haga que no le represente algo o mucho a su favor.

MOMIAS. Esta semana fue resucitada y sacada de su ataúd una institución de la que ya nadie se acordaba: la Dirección de Correos y Telégrafos. Tan muerta estaba que lleva el nombre de una tecnología que no se usa desde hace décadas: los telégrafos, un invento del siglo XIX en el que se utilizaba el Código Morse para comunicarse. Le dieron varios choques a la institución con un desfibrilador político y, en un largo y pronunciado bostezo para desperezarse, se anunció —como si fuera el primer mensaje telepático del mundo— que van a inaugurar en Panamá el sistema de códigos postales. ¡La recontraflauta!

BANANEROS. Ese sistema tiene casi cien años de haberse inventado, unos 85 de uso en Europa, y es el que desde principios de la década de 1960 —o sea, desde hace más de 60 años— utiliza el Servicio Postal de Estados Unidos, ese que todos conocemos como el ZIP Code. Es tan ridículo que hasta ahora lo hayamos descubierto que, sencillamente, este anuncio solo revela lo bananeros que somos, porque hasta nuestro vecino Costa Rica lleva más de veinte años utilizándolo. Y aquí nos lo anuncian como si fuera una nueva versión del correo electrónico.

BOTÍN. Doña Etelvina Medianero de Bonagas, la magnífica rectora de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi), debe ser la funcionaria mejor pagada del Estado. A los 14 mil dólares que devenga como la magnífica, se suman otros 2 mil 500 dólares de su jubilación. Si ese pago estuviera justificado, Stanley Motta sería un buhonero que vende aviones de juguete, Mulino sería monsieur Kalalú, el que cobra por adivinar el porvenir —aunque estaría muerto de hambre porque nada está por venir: ni chen chen ni la solución a los problemas del agua, de la seguridad o del empleo— y ella no sería la rectora de la Unachi, sino del MIT. Pero a nuestra estrella del academicismo le han dado ataques de pánico, que le impiden darnos el placer de escucharla en la Comisión de Presupuesto, con su elegante traje rojo, su sonrisa de 16 mil 500 dólares o tomándose selfis con sus queridos diputados de Vamos.


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