Devoción, inocencia y omnipotencia son certeras palabras para describir al Niño Dios, esa criatura que cada 25 de diciembre se evoca, en familia, con la esperanza de construir un mundo mejor: sin juega vivo, violencia, ni tragedias sanitarias, y en el que todos los seres humanos tengan comida, refugio y abrigo. ¡Qué ese espíritu que nos permite soñar, alcance a cada panameño hoy y siempre!
¡HA NACIDO EL NIÑO REY!
El simbolismo del pesebre
25 dic 2007 - 05:00 AM

