En Panamá conocemos bien la historia de cómo la terquedad de Ferdinand de Lesseps causó el enorme fracaso del esfuerzo francés por construir un canal en nuestro istmo, pero no se comprende bien que esa misma terquedad fue precisamente lo que llevó a de Lesseps al triunfo de construir el Canal de Suez en Egipto.
Así mismo, conocemos bien las innumerables dificultades que los estadounidenses lograron superar al construir el Canal de Panamá, pero no conocemos bien que de Lesseps encaró obstáculos igualmente difíciles en los 16 años que dedicó al proyecto de Suez.
Hay que reconocer que de principio a fin, el Canal de Suez fue “bebé” de De Lesseps, escribe Zachary Karabell, autor de Parting the Desert: The Creation of the Suez Canal [“Partiendo del desierto: la creación del Canal de Suez”]. La idea y el mérito son suyos.
Los obstáculos eran formidables. Había que conseguir el apoyo de al menos los gobiernos de Egipto y Francia, y de sus públicos; gestionar respaldo entre los países de Europa y el Oriente, hacer los estudios, sobreponerse a los problemas técnicos y obtener financiamiento privado.
Había que conseguir también cientos de miles de obreros que excavaran manualmente más de 100 millones de metros cúbicos de arena, lodo y tierra, para un canal que (al inicio) tendría 163 kilómetros de largo, 58 metros de ancho y ocho de profundidad.
“El señor de Lesseps es un caballero muy perseverante”, comentó lord Palmerston, primer ministro de Inglaterra. Palmerston estaba totalmente opuesto a un canal en Suez porque los británicos pensaban (incorrectamente) que la vía beneficiaría más a Francia que a Inglaterra. El argumento de De Lesseps era que el canal beneficiaría a todos los países comerciantes y él hizo varias giras por Inglaterra para tratar de venderle esa idea a los británicos, porque deseaba que su canal fuera financiado por la venta de acciones en la Compañía Universal del Canal Marítimo de Suez.
Pero de Lesseps nunca obtuvo apoyo británico ni pudo disipar la desconfianza de los otros gobiernos europeos y orientales. Tenía el apoyo del Gobierno francés porque una prima suya estaba casada con el emperador Napoleón III, y tenía el apoyo del Gobierno egipcio porque había sido amigo del gobernante, el pashá Muhammad Said. Cuando la venta de acciones fracasó, Said terminó financiando la mayor parte de la obra (que costó el doble de lo presupuestado).
Aunque se había promulgado que la construcción del canal tomaría seis años, en 1867 (el octavo año) solo la mitad de la excavación estaba hecha. Contra viento, arena y marea, se utilizó innovadora maquinaria pesada para completar la obra para la fecha prevista, el 15 de noviembre de 1869. En todas partes, de Lesseps fue homenajeado como un héroe.
