Entrar a Europa en busca de trabajo y futuro. Esa es la motivación de cientos de personas, en su mayoría del norte de África, para soportar largas travesías desde sus países de origen.
Los que sobreviven al hambre, la sed y el cansancio deben enfrentar un último escollo: cruzar las vallas que protegen las ciudades Ceuta y Melilla.
Entre 1998 y 2004 hubo 12 intentos masivos de pasar las vallas. En 2005 van 21. Pocos lo han logrado.
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