El titular de Salud Francisco Javier Terrientes informó que se destinarán recursos para remozar las estructuras del viejo hospital Regional Anita Moreno, en la provincia de Los Santos.
“Necesitamos repuntar, apuntalar las estructuras actuales, para que duren los 30 meses que le tomará al consorcio IBT Group tener lista la obra”, indicó Terrientes.
El Ministro se reunió con los 14 concejales de La Villa de Los Santos en donde aseguró, sin precisar monto, que al viejo hospital, que data de inicios de la década del 70, se le asignarán fondos y de ser necesario se trasladarán partidas.
"Vamos a garantizar que el hospital siga trabajando donde está hasta que se tenga el nuevo hospital", insistió.
Agregó que se está a la espera de la evaluación de la Universidad Tecnológica de Panamá y del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), y que por el momento se ha empezado a evaluar a los pacientes de psiquiatría, para que de acuerdo a su condición sean enviados con sus familiares.
Señaló que los pocos que queden, de acuerdo a su condición, serán llevados a la sala de medicina interna.
“La sala de medicina interna no se va a cerrar, sino que buscaremos alternativas dentro del mismo hospital", aclaró el ministro.
Terrientes reconoció que "los funcionarios que actualmente laboran en el Anita Moreno son héroes, porque estas estructuras están en muy mal estado".
Sobre la reanudación de los trabajos del nuevo hospital, señaló que IBT Group ya empezó a contratar el personal para el reinicio de los trabajos.
No obstante, adelantó que se está en una etapa de revisión de los planos, porque existen áreas que han sido sobredimensionadas y otras que faltan, como es el caso de la sala de maternidad y la morgue, que no fueron incluidas.
"Tendremos que revisar toda la distribución original, porque también tenemos que trabajar en base a los recursos que tiene el Ministerio de Salud", dijo.
Tras indicar que IBT Group está dispuesto a asumir los cambios necesarios, también explicó que habrá que reemplazar las ventanas de vidrio y los inodoros de porcelana, que se podrían convertir en objetos potencialmente peligrosos para los pacientes y el personal que allí trabaja.
