En la provincia de Chiriquí los niños continúan trabajando en diversas faenas, sobre todo en las labores agrícolas y domésticas.
En el distrito de Alanje, por ejemplo, ya es común ver a infantes trabajando en la siembra y cosecha de frijoles.
“Ya por acá es normal ver a los pequeños laborando en el campo, sobre todo en la vía que conduce hacia el sector de Guarumal”, señaló la ciudadana Marina Gómez.
Igual ocurre en la comarca Ngäbe Buglé, donde son utilizados para cortar las ramas de los árboles que luego transportan desde los campos hasta diversos hogares, para ser utilizadas como leña.
De igual manera, cargan agua en diferentes tipos y tamaños de envases, toda vez que faltan sistemas de acueductos en sus comunidades, y la escasez del líquido los obliga a caminar largas distancias.
LABORES HOGAREÑAS
No conforme con esto, en muchos hogares, a los niños y niñas de edades comprendidas entre 11 años a 15 años de edad se les ordena velar por sus hermanos menores. Les lavan la ropa, les dan de comer e incluso cocinan, todo esto mientras sus padres se dedican a las faenas del campo.
Otros niños y jóvenes van a los huertos donde prestan sus servicios como mano de obra agrícola barata.
Gertrudis Sire, expresidenta de la Asociación de Mujeres Ngäbe Buglé, apuntó que al desempeñar estas labores los infantes ni siquiera aprenden a confeccionar algunas de las artesanías u objetos típicos de esta etnia, tales como chaquiras, chácaras, sombreros y las naguas.
ESTADÍSTICAS
La organización no gubernamental Casa Esperanza realiza en la provincia estudios para promover acciones con miras a disminuir la masa obrera infantil y adolescente.
En 2014 registraron a más de 50 mil niños adolescentes trabajadores, de los cuales el 40% no asistía a la escuela.
El estudio demostró que el 73% del trabajo infantil se realiza en zonas comarcales y rurales, siendo la comarca Ngäbe Buglé y las provincias de Coclé y Darién las que presentan la mayor incidencia.
Igualmente, se reveló que uno de cada cuatro niños empezó a trabajar entre los cinco y los nueve años de edad.
Tan solo en la provincia de Chiriquí recientemente se captaron 115 menores de edad dedicados a actividades de cosecha de frijoles, venta de frituras y tareas de limpieza en casas de familia, según Maritza Dean, directora regional del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral.
En el distrito de Alanje, por ejemplo, ya es común ver a infantes trabajando en la siembra y cosecha de frijoles.
“Ya por acá es normal ver a los pequeños laborando en el campo, sobre todo en la vía que conduce hacia el sector de Guarumal”, señaló la ciudadana Marina Gómez.
Igual ocurre en la comarca Ngäbe Buglé, donde son utilizados para cortar las ramas de los árboles que luego transportan desde los campos hasta diversos hogares, para ser utilizadas como leña.
De igual manera, cargan agua en diferentes tipos y tamaños de envases, toda vez que faltan sistemas de acueductos en sus comunidades, y la escasez del líquido los obliga a caminar largas distancias.
LABORES HOGAREÑAS
No conforme con esto, en muchos hogares, a los niños y niñas de edades comprendidas entre 11 años a 15 años de edad se les ordena velar por sus hermanos menores. Les lavan la ropa, les dan de comer e incluso cocinan, todo esto mientras sus padres se dedican a las faenas del campo.
Otros niños y jóvenes van a los huertos donde prestan sus servicios como mano de obra agrícola barata.
Gertrudis Sire, expresidenta de la Asociación de Mujeres Ngäbe Buglé, apuntó que al desempeñar estas labores los infantes ni siquiera aprenden a confeccionar algunas de las artesanías u objetos típicos de esta etnia, tales como chaquiras, chácaras, sombreros y las naguas.
ESTADÍSTICAS
La organización no gubernamental Casa Esperanza realiza en la provincia estudios para promover acciones con miras a disminuir la masa obrera infantil y adolescente.
En 2014 registraron a más de 50 mil niños adolescentes trabajadores, de los cuales el 40% no asistía a la escuela.
El estudio demostró que el 73% del trabajo infantil se realiza en zonas comarcales y rurales, siendo la comarca Ngäbe Buglé y las provincias de Coclé y Darién las que presentan la mayor incidencia.
Igualmente, se reveló que uno de cada cuatro niños empezó a trabajar entre los cinco y los nueve años de edad.
Tan solo en la provincia de Chiriquí recientemente se captaron 115 menores de edad dedicados a actividades de cosecha de frijoles, venta de frituras y tareas de limpieza en casas de familia, según Maritza Dean, directora regional del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral.
