Wendy Tribaldos wtribaldos@prensa.com
No, no voy a escribirles sobre lucha libre, aunque a veces las relaciones entre hermanos asemejan algo similar.
Entre ellos se dan discusiones, llamadera de nombres, fregadas de paciencia y hasta empujones y golpes. De más está decirles que esto es de esperarse en todas las familias normales.
Sin embargo, es una buena idea enseñarles a nuestros hijos a tratar a sus hermanos con respeto y a resolver sus conflictos. No espere que usted obre el milagro de solucionar las inevitables discusiones entre hermanos; más bien, las ideas que siguen le ayudarán a hacer del ambiente de su hogar uno más armonioso.
1. No alimente la competencia entre hermanos. Resista la tentación de compararlos. La clásica frase de "por qué no puedes ser más como tu hermano(a)" no hará más que herir sentimientos. Es mejor enfatizar las fortalezas únicas de cada uno de sus hijos.
2. Tratar a sus hijos igualitariamente es cosa casi imposible. Sí, así como lo lee. Es mejor tratar a sus hijos como individuos diferentes, pues si intenta tratarlos a todos por igual seguro tendrá severos problemas.
¿Ejemplos? Llegará el momento en que su hija mayor estará lista para tomar ballet, mientras que la chica no tendrá edad para asistir. O tal vez su hija menor cumple años y, por lo tanto, recibirá regalos que su hermana no podrá tocar.
En vez de concentrarse en la igualdad, dígales a sus hijos que usted busca en lo posible ser justo, y que mejor cosa no puede hacer. Por ejemplo, cuando de porciones se trata, permítale a su hijo cortar el dulce y que luego sea el último en elegir su porción. ¡Segurito hará todo el intento para que todas las porciones sean del mismo tamaño!
3. No permita acusetas. Cuando su hijo menor venga corriendo a acusar a su hermano de andar birlándose los dulces, dígale que no está interesada en saber qué anda haciendo su hermano, sino qué está haciendo él. No caiga en la trampa de dejar que uno de sus hijos ponga en problemas al otro.
Eso sí, hay excepciones a la regla: si alguien está en peligro de hacerse o hacerle daño a otro, es vital que le comuniquen de inmediato.
4. Conviértase en árbitro (cuando sea necesario). En general, es mejor que no se meta en las discusiones de sus hijos, a menos que sea necesario facilitar la comunicación entre ambos. Puede decir algo como "regreso en un minuto, y si no se han puesto de acuerdo sobre quién va a usar el juguete, ninguno de los dos lo podrá utilizar".
Con los niños pequeños, mantenga en mente que muchas veces necesitan a un adulto para guiarlos hacia un compromiso, especialmente si las emociones van en aumento y hay furia y lágrimas de por medio.
A veces, la mejor manera de calmar una pelea entre hermanos es escuchar a las partes. La próxima vez que su hija trate de quitarle un juguete a su hermano, recuérdele que no es permitido hacerlo a la fuerza. Siga diciéndole lo mucho que usted puede entender por qué ella quiere el juguete, y continúe recordándole que puede usar el juguete una vez su hermano termine con él.
5. Designe límites. Una de las mejores maneras de evitar muchos conflictos entre hermanos es si le designa a cada hijo un lugar especial para colocar sus pertenencias; una gaveta por niño, por ejemplo. Sea firme en decir que antes de tocar algo de la gaveta de su hermano, tienen que pedir permiso.
6. Divide y vencerás. Hay periodos "pico" de diferencias entre hermanos donde por alguna razón (o sin razón también) los conflictos parecen aumentar. Si se encuentra pasando por uno de estos períodos, divídalos cuando pueda entre usted y su pareja, o entre usted y una amiga. Por ejemplo, llévese a su hija de compras mientras su hijo limpia el carro con su papá. Eso sí, haga esto solo mientras se calman las aguas; es importante pasar tiempo todos en familia tan pronto los conflictos comiencen a disminuir.