WENDY TRIBALDOS wtribaldos@prensa.com
Por naturaleza, soy de lo más desordenada.
Constantemente tengo que batallar este aspecto intrínseco de mi personalidad, por razones puramente prácticas: es desesperante cuando no encuentras lo que estás buscando.
Ahora que tengo dos hijos pequeños, la situación se ha puesto todavía más crítica, por falta de tiempo y porque mis hijos parecen haber heredado mi gen del desorden.
Pero no se puede vivir así. Así que me he impuesto una serie de reglas para conservar mi sanidad mental a la hora de enfrentarme al desorden.
Las comparto con ustedes, con la esperanza de que le ayuden tanto como a mí.
1. Sea realista. Esto de ser ordenada no se logra de un día para otro. Hay que tomarlo despacio.
Póngase metas pequeñas: por ejemplo: "este fin de semana arreglaré la gaveta de mi recámara, la próxima mi clóset, el siguiente el de mis hijos", y así sucesivamente.
Aparte de hacer la limpieza manejable, estos pequeños pasitos nos permiten obtener una enorme satisfacción al conseguir finiquitar la tarea.
2. Bote, bote, bote.
Esto puede ser para muchos muy difícil: sacar de la casa aquellas cosas que están de más. Elimine todas aquellas cosas que prácticamente no se usan, sobre todo, las que llevan un año sin prácticamente tocarse.
Tampoco es posible conservar todo aquello que tenga un valor sentimental; le sugiero conservar algunas piezas representativas.
En vez de guardar todos los vestidos de fiesta de su hija, guarde los tres más bonitos y regale el resto a otra niña que los pueda usar.
3. Guarde las cosas en su lugar natural. Por ejemplo: guarde su chequera donde coloca las cuentas por pagar, o las loncheras de su hijo al lado de los jugos y de las burundangas.
4. Coloque aquellas cosas que se usan raramente en lugares alejados o complicados de alcanzar.
En todas las casas hay anaqueles de uso complicado. Ponga allí la vajilla fina, las copas de champaña y los aparatos de cocina de muy poco uso.
5. Coloque una canasta o caja de "recibidos" muy cerca de la entrada de su casa. Allí se deberán depositar las notas escolares de los niños, el correo, el sencillo que carga en sus bolsillos, las cuentas cuando llegan, etc.
También puede colocar allí las llaves del carro y de la casa. ¡No se imagina el tiempo que muchas veces he perdido buscando las llaves de mi carro! (¡claro que justo cuando uno está apurado!!)
6. Coloque una canasta o caja de "salida" también cerca de la entrada de la casa. Esta sirve para colocar las notas firmadas de los niños, los slips de la lavandería, y hasta la correa del perro para sacarlo a pasear.
7. Cree un calendario "master" para la casa. Allí es donde TODO debe ser anotado: las clases extracurriculares de los niños, las citas de los doctores y de los dentistas, los días libres de los chicos, los compromisos sociales, etc.
Este es un pequeño cambio que me ha salvado incontables veces. Para los super organizados, puede darle un color específico a cada miembro de la familia.
8. Coleccione solo el "arte" más importante.
Los que tienen niños pequeños sabrán que sus dibujos y otros objetos artísticos pueden saturar la casa.
Guárdelos por un mes en una caja de zapatos vieja, y al final escoja los dos más representativos para conservar, sin olvidar la fecha en que se hicieron y el nombre del niño respectivo.
9. Rote los juguetes. Cada cuatro meses saque algunos juguetes de circulación y guárdelos. Luego vuélvalos a incorporar. De esta manera no tiene decenas de juguetes en el cuarto a la vez, y cuando reintroduzca los juguetes, a sus hijos se les hacen interesantes nuevamente.
10. Coloque las cosas en el mismo lugar.
Cuando venga del super, ponga los alimentos que trajo siempre en el mismo lugar. Así no tendrá que buscar desesperadamente dónde puso la bolsa de sal que compró días atrás.
Y guárdelos con inteligencia: los porotos y las lentejas cerca del arroz; los cereales cerca de la leche, etc.