Que no me confundan con penosa. Por ejemplo, no tengo problemas en hablar en público e incluso pertenecí por años al grupo teatral de mi escuela. Pero cada vez que entro a una reunión social con muchas personas, me siento increíblemente incómoda.
Otro ejemplo: De pequeña, mi abuela Mamita le decía a mi mamá que me iba a volver loca de tanto leer; yo prefería mil veces más la compañía de un buen libro que salir a jugar con otros niños.
Los introvertidos no son inventados: son un tipo legítimo de personalidad. Se calcula que conforman entre el 10 y el 30 por ciento de la población. Para muchos, ser introvertido es casi palabra sucia, principalmente porque el resto de la población, que es extrovertida, no entiende a los introvertidos y piensan que "andan mal" porque son diferentes.
La mayoría de la población es extrovertida: son sociables, amigables y expresivos. Obtienen su energía de la interacción con otras personas. Prácticamente no le temen hablarle a cualquier persona y en el caso de los niños, son capaces de jugar con cualquier chico que se les acerque.
La minoría introvertida es introspectiva. Meditan antes de hablar o tomar el siguiente paso. Los introvertidos se relacionan con menos personas, pero lo hacen a profundidad. Les molesta el caos y necesitan tranquilidad para "recargar sus baterías".
Los niños introvertidos usualmente la tienen difícil. La escuela, por ejemplo, está diseñada para los extrovertidos. Por otro lado, está la presión de la familia que más que menos desea que su hijo sea "el alma de la fiesta". Muchos no entienden a los introvertidos y los catalogan de amargados, lentos o antisociales.