Titulada "De supermamá a mamá a secas", el escrito generó decenas de respuestas vía electrónica y llamadas solidarias. En resumidas cuentas, la columna abogaba para que las mamás dejaran a un lado la competencia y el corre-corre del mundo actual para vivir una vida más relax.
Debo confesar que después de escrita, pensé en no publicarla. Siempre me da miedito cuando me da por ser más personal en los escritos. Hasta dos días antes estuve dudando si pedirle a mi editora que la sacara; de hechoa, llegué a hacer una columna de backup . Al final, me tiré al agua.
Quisiera compartir algunos de los muchos comentarios que me hicieron los lectores sobre el tema:
".tus palabras son muy acertadas en estos momentos en que vivimos una vida de competencia y corre-corre; donde tomamos muchas decisiones de nuestros hijos por el qué dirán o porque todos lo hacen. No vemos que hay cosas mucho más importantes como compartir tiempo de calidad con ellos.".
"En cuanto a mi desarrollo profesional, igual que tú decidí rechazar varias ofertas que, de haberlas aceptado, hoy me darían muchos más ingresos y prestigio. Pero es que estaba clara, clarísima en que quería ser una madre de verdad, de las que tienen tiempo y disfrutan de llevar a sus hijos al parque y disfrutar juntos un raspao rojo". "Este asunto del desarrollo profesional ha sido el único aspecto en que en ocasiones me ha hecho dudar si realmente valió la pena... Pero siempre pasa la duda, y termino concluyendo en que sí valió la pena".
De una madre cuyos hijos están actualmente en la universidad: "Creo sinceramente que estaríamos mejor si dedicáramos a los hijos más atención de calidad que de cantidad; si no los 'rellenáramos' de tanta cosa material dizque para estar dentro del status quo ; si interactuáramos con ellos, demostrándoles lo mucho que se les ama; si les ayudáramos a descubrir el mundo en que viven, y asombrarse ante una torrencial lluvia, ante un árbol, ante una flor, ante una pintura; si les enseñáramos a ser solidarios con los menos afortunados".
"Disfruté el Edutips. ¡No me siento sola en la lucha! Aún así, siempre tengo ese sentimiento de que no soy tan buena mamá como debería. En fin, es cuestión de aprender a vivir con ello. Supongo. Y sí... mis hijos tampoco van a clases particulares por las mismas razones que los tuyos, y porque mi hijo se fabrica casas para sus dinosaurios y superhéroes con sus sábanas, almohadas y bloques. Y, como me enseñó mi abuela, imaginamos historias con las nubes. ¡Arriba la descomplicación!".
"Sí paga ser 'mamá a secas', sin querer ser la mejor, la más chévere, la más moderna ni la más intelectual. Siento que la clave es ser natural, ser espontánea, aunque sin dejar de planificar ciertas cosas; regirte por el sentido común y no tanto por los libros y tendencias, y estar relajada para poder disfrutar de las maravillas que nos dan los hijos día a día e incluso de las preocupaciones que nos causan".
Para terminar, algunas ideas finales sobre el tema:
Creo que todas las mamás vivimos con la idea de que "nos falta para serlo". La idea de la columna pasada era ayudarnos a bajar las revoluciones y no exigirnos tanto. Eso sí, también quiero dejar claro que el rol de madres nos obliga a todas a dedicar tiempo a nuestros hijos.
Me causa gracia cuando leo entrevistas a celebridades panameñas y dicen que hacen ejercicio, trabajan múltiples horas, dan clases en la universidad, y hacen... hacen... hacen. Francamente encuentro imposible que, con un tren de vida así, no sufra alguien en la dinámica familiar.
Tenemos que aprender a disfrutar más la vida sencilla. Y ojo que simple no significa "privada de". En ningún momento estoy aconsejando que las familias dejen de salir, de comprar, de planificar. ¡El asunto es hacerlo con mesura y no exagerar! Mantenga en mente que lo único que nos piden nuestros hijos (igual que hace 10, 20, 30, 40 años atrás) es atención, amor, dejarlos ser niños y cubrir sus necesidades básicas. El resto es realmente secundario.