Rogelio Ramos: ‘Sospechamos que la bala vino de ellos mismos’

Errores de la administración de justicia permitieron que recobrara su libertad tras cuatro años y nueve meses tras las rejas. Pese a ello, Rogelio Ramos considera que es inocente y nunca ordenó disparar contra el obrero Osvaldo Lorenzo.

Ramos salió de la cárcel de Nueva Esperanza de Colón el 12 de septiembre, un día después que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, anulara la condena de 20 años que le habían impuesto.

Lorenzo murió de un disparo en medio de unas protestas entre obreros del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs) y miembros del Sindicato Nacional de la Industria de la Construcción y Perforación de Panamá (Sinticopp), gremio éste que es dirigido por Ramos. El hecho se dio el 14 de agosto de 2007 en las oficinas de la constructora Odebretch, en Chilibre, cuando se construía la autopista Panamá-Colón.

De 54 años, 11 hijos y nueve nietos, Ramos accedió a una entrevista en su casa en Colón; contó lo sucedido aquel día y sostuvo que tiene sospechas que los miembros de Suntracs dispararon contra Lorenzo. Además, dijo que próximamente hará un importante anuncio en materia sindical.

¿Qué recuerda usted de aquel día en que muere Osvaldo Lorenzo?

Honestamente es poco lo que puede pasar por mi memoria, toda vez que la participación nuestra fue muy pequeña. Así lo muestran los propios medios de comunicación televisivos que estuvieron en esa manifestación que terminó luego en un intercambio de disparos por parte de los grupos sindicales. Uno, el que dirigíamos nosotros en calidad, que era el que regentaba el proyecto de la autopista Panamá Colón; y el otro el que toda la sociedad conoce como un grupo invasor que su política radica en tomarse a la fuerza los proyectos. El día de los hechos las vistas fílmicas de los medios de comunicación son testigo fiel de cuál fue mi participación.

¿A usted se le señaló directamente de haber sido la persona que ordenó disparar?

Ese señalamiento no fue ni más ni menos que una estrategia por parte de los grupos invasores que vinieron a la empresa a irrumpir como parte de querer desprestigiar la organización que nosotros dirigíamos. Los propios medios de comunicación son testigos de la participación mínima que mi persona tuvo el día de los hechos. El día del juicio eso lo entendió el jurado de conciencia y lo pudo ver cuando se presentaron las pruebas. Queda demostrado que yo solo ordenaba como un trabajador los quehaceres diarios en materia laboral. Desconocemos si fue cierto que alguien ordenaba otra cosa porque allí estábamos era construyendo una autopista. Nosotros no estábamos en el oeste.

¿Qué cargo desempeñaba usted en ese momento?

Aparte de ser líder sindical, yo trabajaba en el área de mantenimiento donde tenía un cargo de capataz. Éramos muy exigentes, los líderes trabajábamos en los proyectos para garantizar que no sucedieran cosas como las de ese día.

Cuénteme que pasó ese día cuando a usted lo llaman, estaba la protesta y se da el conflicto.

Es de conocimiento público la forma en que el sindicato ‘disque de los rojos’ entra a tomarse los proyectos. No fue la excepción el proyecto de la autopista Panamá Colón… es su modus operandi. Nosotros llamábamos a la cordura como lo muestran las vistas fílmicas. Lo que hacíamos era tratar de mediar en una situación que considerábamos no era la correcta. No era la forma de entrar en los proyectos, no era la forma de hacerlo agrediendo a los propios obreros que ellos dicen defender.

¿Ellos llegaron ese día con la intención de tomarse el proyecto?

Ya habían llegado otros días. Los medios en este país han seguido de cerca; es de conocimiento público la forma en que ellos entran a los proyectos.

¿Usted no pensó que eso iba llegar a ese extremo?

No nosotros, nadie pensó que eso podía llegar a ese extremo porque estábamos laborando.

¿Y siempre se daban esas protestas?

Protesta que ellos hacían en diferentes puntos del país que siguen haciéndolo hoy. Estuvimos mediando en el conflicto, llamándole la atención a los obreros nuestros y los de ellos, que no era necesaria esta situación.

Luego que se da el incidente en donde resulta herido Osvaldo Lorenzo ¿qué pasa?

En el momento ya nosotros no estábamos en el área en que se dio. Nosotros ya habíamos mediado y nos retiramos a las oficinas. Se habían tranquilizado cuando de repente estos señores aparecieron como lo testifica la propia Policía el día de los hechos. Cuando entran a la fuerza, entiendo que con armas de fuego y demás, se forma lo que ya todos conocemos. Y todo mundo a correr, todo mundo a esconderse porque no sabía lo que estaba sucediendo. Luego escuchamos que había una persona herida que posteriormente fallece. En ese momento la Policía y la Dirección de Investigación Judicial irrumpieron en el proyecto, todas las personas que estábamos allí fuimos conducidas inmediatamente a Ancón para una prueba de residuo de pólvora conocida como parafina. Obviamente las personas que fuimos arrojamos negativo en la prueba porque no estuvimos en ese conflicto. Nos llamó mucho la atención el hecho de que no se ordenara la detención de la parte agresora en ese momento porque entonces hubiesen encontrado positivo por parafina. Desde ahí nosotros sentimos que ha sido parcializada la conducta de los estamentos investigativos y demás. No sabemos a qué intereses respondían desde esos estamentos hasta los propios magistrados que dirigieron el juicio. Todavía nos preguntamos qué puede haber motivado a estos magistrados a semejante aberración.

¿Cuándo lo detienen?

Una hora y media después que se dieron esos hechos. Mucha gente se fue del proyecto. Queremos resaltar algo que no se ha dicho. La persona muere por impacto de proyectil en un costado, casi en la espalda. Como es de conocimiento público, los obreros de (constructora) Odebrecht estaban dentro del recinto de la empresa. Los invasores estaban fuera y este señor hasta el día de hoy lamentamos su muerte, porque sabemos que ha sido una víctima más de las ambiciones desenfrenadas de organizaciones como esos de los rojos. Nosotros sospechamos que ese impacto de bala fue proporcionado por ellos mismos. No nos consta, (es lo que entendemos) pero en lo poco conocimiento que tenemos y que seguimos como parte actora del juicio con las pruebas de los peritos balísticos y declaraciones de medicatura forense. Rogamos y estamos rogando al Todopoderoso porque la muerte de este obrero no debe quedar impune, porque los intereses en estos asuntos de la construcción van más allá. Estamos insistiendo en que el Ministerio Público no acertó a la hora de su investigación y optó por algunos intereses que desconocemos, tomar el camino más corto, llevando hombres inocentes a la cárcel.

¿Desde que fue detenido ese día, no salió más? [Interviene Josefina Smith, su abogada y cónyuge]

Desde que él fue detenido fue a declaración jurada y lo soltaron. Después de ocho meses es que Rogelio Ramos es indagado en el proceso. La fiscal de ese entonces, Tulia Pardo, inició la investigación y lo desvinculó del caso. Cuando ella sale del cargo, entonces acusan a Rogelio Ramos. Presentamos habeas corpus porque no tenía nada que ver en el hecho. Él estaba mediando y ni siquiera tenía una pluma en sus manos.

Es la primera vez que usted cae detenido ¿qué sintió en ese momento?

Una frustración tremenda como dirigente, padre de familia, obrero, nos sentimos frustrados. Porque no encontramos en la justicia una acción efectiva. Sentimos que hubo mano negra en este tipo de decisiones que nos llevan a la cárcel. Es de conocimiento los grandes intereses que se manejan en el mundo de la construcción.

¿Cómo pasó esos primeros días detenido?

Como cualquier persona que nunca ha estado en la cárcel, nos afectó físicamente, psicológicamente. Se vio deteriorada nuestra salud. Sufrí de hipertensión producto de la alimentación que todos conocemos se da en las cárceles panameñas. Tuve infecciones crónicas en los pulmones, que los médicos determinaron que ya no podía seguir viviendo en ese lugar.

[Interviene Josefina Smith] Solicitamos un depósito domiciliario desde 2012. El trámite dura dos años y después que se le otorga, queda ejecutoriado y 24 horas más tarde lo dejan sin efecto. Ya el médico forense había determinado que por sus condiciones físicas no podía estar en la cárcel de Nueva Esperanza.

¿Por qué lo dejaron sin efecto?

Porque presentaron un oficio que tenía que volver a hacerse el examen donde el neumólogo. Nos dieron cinco días para hacerlo y lo hicimos. Después nos dijeron en otro oficio que también tenía que hacerse nuevamente un examen en Medicatura Forense. Después, el secretario de la Sala Penal me informó que no se le iba dar el depósito domiciliario, que ya se había otorgado, porque ahora el magistrado quería que fuese a Panamá, al hospital Santo Tomás a hacerse los exámenes. Fuimos allí y no había citas. Lo trajimos a la Caja de Seguro Social en Coco Solo, el neumólogo y Medicatura Forense volvieron a hacerle todo de nuevo y entonces lo presentamos. Quedó en un silencio y eso no se contestó. En todo este trayecto presentamos más de 150 impulsos procesales por su salud. No tenía ni siquiera un proyecto de fallo. El día 11 de septiembre presentamos el último impulso procesal donde hacíamos responsable a la Sala Penal de la muerte de Rogelio Ramos porque él se mantenía secuestrado después de haber tenido un veredicto de inocencia.

[Interviene Rogelio Ramos] Nos llamaba mucho la atención el hecho de que había un interés manifiesto de algunos magistrados como Secundino Mendieta y Jerónimo Mejía, que nosotros tuviésemos que hacernos un nuevo examen en un médico que él había autorizado. Temíamos por nuestra vida, rechazamos el hecho de atendernos y quería que me hospitalizaran.

Dentro de la cárcel, ¿dónde estaba, quién lo atendía?

Vivía en un pabellón denominado pabellón clínica, que es donde va la gente de edad avanzada, donde se albergan los que tienen VIH, tuberculosis, pacientes de azúcar crónica y otros de enfermedades terminales. Ustedes conocen en materia de salud cómo están las cárceles de nuestro país y allí teníamos que sobrevivir frente a la adversidad. Aunque la justicia nuestra se ve lesionada por malos justicieros, teníamos la confianza en Dios que esto se iba a aclarar.

¿Qué hizo usted dentro de la cárcel?

Lo que hicimos es lo que sabemos. Los dirigentes obreros van a la organización. Allí nosotros nos dedicábamos junto con la iglesia que dirige el pastor Luis Campos, hacíamos esa labor de conciliador, mediador, frente a los conflictos que se daban a veces entre las autoridades con los privados de libertad y entre los propios privados de libertad.

Cuando se da la audiencia y luego se le condena a 20 años de prisión por tentativa de homicidio... 

Soy una persona que la comunidad en Colón me conoce. He sido un colaborador de la paz. Sentimos frustración de ver cómo la justicia de los hombres se ensaña contra los que ellos consideran más débiles y cómo protegen a los que tienen poder económico, político, social o cualquiera de los poderes. Nosotros como humanos nos sentimos frustrados, nos afectó en nuestra conducta emocional pero confiando en Dios y confiando en una abogada que no se vende y no tiene precio.

Luego de esta situación, se da el veredicto donde se anula la condena por errores y logra su libertad luego de cuatro años y nueve meses preso.

Hemos tenido una filosofía. En la parte espiritual he sido fuerte, he conocido y visto la gloria de Dios moverse en infinidades de conflicto. Sabía que más tarde que temprano iba a experimentar esa gloria como en efecto lo hice. Me causó alegría, como padre, abuelo, amigo, de poder salir de la cárcel. Pero nunca dudé que eso iba pasar porque al final del túnel se muestra el poder de Dios.

Su opinión del error en que incurre la justicia.

Más que errores, otros intereses se movieron en las decisiones de quienes tenían la responsabilidad. Ellos saben, y van a tener que darle cuenta a la justicia divina, que son intereses más poderosos, cuando magistrados se atreven a pisotear la Constitución de Panamá. El magistrado Mendieta, un hombre que ha dirigido, ¿o fue el primer juicio que dirige como magistrado? Saca su mirada del juicio y no escucha que ese famoso cuadernillo no podía ser de conocimiento de ese jurado de conciencia, no estaba acreditado de manera correcta. A nosotros no es fácil convencernos de errores, de esos errores que traten de convencer a Dios. Aquí fueron otros intereses más que la justicia, lo que motivó a estos hombres a tomar esas decisiones exabruptas.

Ahora que salió de prisión, ¿ha retomado o va a retomar su vida sindical?

Es lo único que nosotros sabemos hacer. Cuidarnos nuestra salud... no somos aptos a movernos por emoción. Hemos aprendido a movernos conforme al deseo del espíritu de Dios porque hemos conocido que Él es quien al final pone las cosas en orden.

Aun cuando salió de la cárcel, Suntracs sigue diciendo que usted es culpable, ¿tiene usted temor de estar en la calle?

Sí, han habido amenazas telefónicas, han mandado mensajes y obviamente como cualquier persona nosotros tememos. Aprovechamos la oportunidad para hacer público que cualquier cosa que suceda a nuestra familia, cualquier atentado a nosotros y nuestras organizaciones sindicales, hacemos responsable a los dirigentes de la organización que se denomina Suntracs.

¿Qué opina usted de la balacera que se dio en la cárcel de Nueva Esperanza donde usted estuvo?

En cuatro años y nueve meses hemos vivido cualquier cantidad de incidentes semejantes. Ese no es el único que se ha dado. Es cierto que se pudo haber dado más muertes e incidentes, pero gracias a la labor de la Iglesia y los dirigentes que hemos apoyado se han disminuido esos incidentes que se venían dando. No es un hecho aislado lo que sucedió el viernes 26 de septiembre. La Policía, como en otros tiempos, ha llegado a hacer la labor de búsqueda de armas y demás. También confiscaron cosas que no son prohibidas en el penal como son los instrumentos de la Iglesia; ahora vamos con los abogados a recuperarlas. Se llevaron la batería, equipo de sonido, sillas, piano, tumbas. Nos la deben devolver porque es propiedad de la Iglesia, eso no le costó nada al Estado.

En su momento corrió como candidato político, ¿tiene intenciones de volver a la política?

Somos religiosos, más que religiosos vamos a Dios. Eso de candidatizarnos en una próxima elección son cosas que no pasan por nuestra mente. Estamos enfocados en hacer el trabajo social.

¿De dónde sale su apodo de Juana Peña?

Es importante que se aclare esto. Los rojos no tienen que temer por Juana Peña. Juan es el nombre de mi difunta madre y Peña es el nombre de la difunta madre de mi mejor amigo. En tiempos de escuela nos decían: allá van los hijos de Juana y Peña. A mí me decían Juana Peña y a mi amigo le decían Peña Juana. En Colón es muy usual los sobrenombres. No es un apodo que inspira a ningún personaje que se dedique a delinquir.

¿Ustedes pretenden demandar a los magistrados por el fallo condenatorio?

Somos claros. Esperamos dirección del que manda. Todos los que han hecho daño deben estar orando a Dios, que nos dirija a nosotros conforme a no hacer cosas que están fuera de su alcance. Está en manos de nuestra representante legal. En su momento estarán haciendo sus gestiones.

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