Hasta el 30% de los pacientes ingresados por insuficiencia cardiaca (IC) tienen que volver a ingresar al primer año, según el doctor Alberto Esteban Fernández, cardiólogo del Hospital Severo Ochoa en Leganés (Madrid).
Así lo resaltó el experto durante el encuentro digital La insuficiencia cardiaca en España: un reto para el Sistema Nacional de Salud (SNS), organizado por la compañía farmacéutica Bayer y con la colaboración de Europa Press.
La insuficiencia cardiaca es una enfermedad crónica y progresiva, asociada a múltiples ingresos, con los que la enfermedad empeora tras cada uno de ellos. En España, se estima que unas 800 mil personas sufren de IC.
Cada año, más de 100 mil hospitalizaciones en España son causa directa de la IC, con una estancia aproximada de siete días en el hospital. Además, uno de cada cuatro pacientes reingresa a los 30 días tras un episodio de empeoramiento. La IC supone un deterioro progresivo de la salud y la calidad de vida del paciente, que se ve especialmente agravada por estos episodios.
En España, se estima que entre el 1.5-2% del presupuesto sanitario se destina al tratamiento de la IC. Los ingresos y reingresos representan tres cuartas partes del coste total de la IC y suponen el mayor riesgo de colapso hospitalario.
Por todo ello, Fernández señaló que el objetivo del abordaje de la insuficiencia cardiaca tiene que ser “evitar ese camino hacia adelante” de la enfermedad, que supone “una serie de caídas hasta el fallecimiento y con una calidad de vida muy mala”.
Al respecto, recordó que “tener que ingresar tres o cuatro veces al año, con una duración de unos siete días, tiene un impacto económico y de calidad de vida, y se produce un pequeño empeoramiento en cada ingreso que habla de que la enfermedad avanza”.
A este respecto, uno de cada cuatro pacientes reingresa a los 30 días tras un episodio de empeoramiento y se sabe que uno de cada cuatro morirá al año de una hospitalización por IC. De hecho, “hasta el 30% de los pacientes ingresados vuelven a ingresar en el período de un año”, detalló el experto.
Fernández señaló que esta probabilidad es “muy alta”, sobre todo si “no tienen seguimiento estrecho en las unidades de insuficiencia cardiaca y la optimización del tratamiento que frena un poco la progresión de la enfermedad”.
Por todo ello, pidió que se incrementen los recursos para abordar esta enfermedad pero, al mismo tiempo, que se utilicen bien. “Podemos llegar a la paradoja de duplicar la plantilla y, aun así, no atender mejor al paciente”, advirtió.

