Margelis* sentía que por su seguridad y la de su familia era normal revisar las puertas de su casa dos, tres o hasta cuatro veces antes de irse a acostar. Incluso, cuando estaba en cama pensaba en si había o no cerrado las puertas y se levantaba para revisar una vez más.
La preocupación de su esposo llegó cuando Margelis insistía en lavarse las manos repetidamente antes de tomar un cubierto en cada una de las comidas del día, pues decía: "las manos tienen muchas bacterias y hay que tenerlas limpias".
Al ver que estas acciones no eran normales buscaron ayuda de un profesional, quien indicó que Margelis estaba presentando señales de un trastorno obsesivo compulsivo (TOC).
Tal vez este sea un problema del cual se ha escuchado, pero son pocos los que conocen exactamente de qué se trata. Las personas que viven con este trastorno con frecuencia se sienten obligadas a realizar quehaceres de "forma estructurada y equilibrada", señala el psicólogo Carlos Madrid.
No solo revisan las acciones que ejecutan varias veces, como apagar las luces o cerrar la puerta, sino que también pueden presentar temor exagerado hacia los gérmenes, dice.
Por eso es que algunos de ellos tienden a lavarse las manos de forma compulsiva en señal de protección contra infecciones o bacterias.
De hecho, si un día no pueden realizar sus tareas de la misma forma y en el mismo orden podrían sentir ansiedad, dice.
Puede aparecer tanto en niños como en adolescentes y adultos. Es frecuente verlo en hombres como en mujeres, subraya la también psicóloga Yadira Bernal.
Según la Organización Mundial de la Salud, este trastorno representa el 1.4% entre los desórdenes mentales en América Latina y el Caribe.
La mayoría de estas personas mejora con medicamentos y con terapias, sostienen los expertos.
