Es importante prestar atención a los cambios en los hábitos de defecación y a las heces, porque su consistencia o el color pueden indicar si hay algún problema del tracto gastrointestinal.
Las heces normalmente deben ser pastosas y blandas, por lo general, de color entre amarillo y marrón, aunque su coloración dependerá de lo que la persona ingiera. Por ejemplo, si come remolacha, pueden verse de color vino y los colorantes pueden darle distintos tonos. ¿Cuándo hay que preocuparse?
El jefe de la sección de Gastroenterología del hospital Santo Tomás, Luis Lambraño, expresa que “hay que asustarse si las heces se ven de color negro oscuro, como alquitrán, porque puede ser por un sangrado del tubo digestivo alto (estómago, esófago, duodeno), o si produce heces rojas o con sangre, ya que muy probablemente puede tener un sangrado del colon”. Tome en cuenta que las sales de hierro oscurecen las heces y pueden darle un aspecto cenizo o grisáceo.
Aunque la sangre en las excretas puede causar alarma, igual que si nota un sangrado al limpiarse, algunos sangrados no son visibles, por lo que el médico podría recomendar una prueba para buscar si hay sangre oculta. Este examen se suele prescribir a personas después de cierta edad para detectar posibles lesiones colónicas. Es recomendable hacérsela anualmente después de los 50 años. También, a partir de esa edad y si no tiene algún familiar que haya sufrido de cáncer de colon, se recomienda hacerse una colonoscopia preventiva. En los pacientes que hayan tenido cáncer de colon o algún familiar en primer grado de consanguinidad que lo haya padecido, la vigilancia debe comenzar más temprano y la prueba debe ser anualmente.
Una dieta sana y la detección temprana de lesiones precancerosas, como los pólipos adenomatosos, ayudan a prevenir el cáncer de colon. Si presenta pérdida de peso inexplicable o si siempre ha tenido una buena hemoglobina y de pronto tiene anemia, aunque mantenga la misma alimentación, debe ser evaluado por un especialista, advierte el doctor Lambraño.
El colon produce mucosidad y cualquier irritación, independientemente de la causa, puede desencadenar evacuaciones mucosas. Comidas picantes o muy condimentadas, parásitos, bacterias, virus y hongos pueden irritar el colon, así como también las intolerancias a la lactosa o a la fructosa, que producen gases, diarreas y dolor.
La colitis ulcerativa, la enfermedad de Crohn y el síndrome del colon irritable también pueden ocasionar cambios en los hábitos de defecación. El síndrome del colon irritable, por ejemplo, produce dolor, estreñimiento, diarrea o ambos alternados. Y algunas medicinas en exceso, como los antiinflamatorios, pueden causar daños en el colon. Lo principal es descartar cualquier causa orgánica y obtener un diagnóstico para que su médico le recomiende el tratamiento adecuado.
