MANAGUA, Nicaragua. (ACAN-EFE).- Nicaragua está perdiendo bosques y tierras agrícolas a un ritmo promedio de 133 hectáreas por día, principalmente a causa de los incendios forestales, advirtió en una entrevista con Acan-Efe el viceministro del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), Roberto Araquistain.
Ese ritmo promedio es casi cuatro veces superior al de 2012, cuando el fuego consumió una media diaria de 35 hectáreas de bosques y pastizales, de acuerdo con el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred).
"La mayoría son incendios que se causan para la limpieza de la tierra para los cultivos, y lo hacen de tan mala manera que (el fuego) no se detiene en el área que quieren limpiar, sino que se pasa a bosques y a tierras vecinas", alertó el funcionario ambiental.
Araquistain adelantó que la actual temporada seca, que va de diciembre de 2012 a los primeros días mayo, podría concluir con 2 mil puntos de calor, como se denominan los sitios donde se originan incendios en todo el país, identificados mediante vigilancia por satélite, explicó.
Aunque esa cifra sigue siendo menos que el promedio de los últimos seis años (2 mil 800 puntos de calor), está por encima de los 1mil 800 puntos de calor detectados en la temporada seca de la temporada 2011-2012, anotó.
La proliferación de áreas quemadas tiene varios orígenes, según Araquistain. El primero es el terreno: "El año pasado, al haber menos puntos de calor, se acumuló más material combustible (hojas secas y maleza) y hay mayor propensión a quemas", indicó.
El viceministro ambiental citó luego a los agricultores, con su empleo del fuego para el avance de la frontera agrícola para introducir ganado. "No cumplen las normas de hacer rondas, avisar a los vecinos, quemas en horas tempranas de la mañana y en contra de la dirección del viento, ver la humedad relativa, una serie de observaciones que hay que hacer, que al parecer este año se nos han ido olvidando", criticó el funcionario.
También la tala de árboles, la producción extensiva de cultivo de cacahuete y caña de azúcar, y las quemas agrícolas para enmascarar los cambios de uso de suelo, la ocupación ilegal de tierras y la caza de animales.
