BRASILIA, Brasil. (XINHUA).- Los campesinos de la región del semiárido en el noreste de Brasil, donde se concentra la población más pobre del país sudamericano, enfrenta la mayor sequía de los últimos 50 años, lo que exigió una serie de medidas de emergencia del gobierno de Dilma Rousseff para amenizar la situación de las familias.
Según datos oficiales, más de mil 400 municipios están siendo afectados por la sequía, lo que representa cerca de 22 millones de personas en un área que alcanza a 16% del territorio brasileño.
La región del semiárido -la más poblada en su tipo del mundo- se extiende por los estados de Alagoas, Bahia, Ceará, Paraíba, Pernambuco, Piauí, Rio Grande do Norte y Sergipe, y el norte de Minas Gerais, cubriendo cerca de un millón de kilómetros cuadrados.
Habitualmente, el ciclo anual en la región es de 7 a 8 meses de sequía y de 3 a 5 meses de lluvia, pero la falta de precipitaciones en los últimos dos años llevó a una situación de alerta que exigió una amplia respuesta gubernamental.
En diálogo con Xinhua, el ministro de Desarrollo Agrario, Pepe Vargas, explicó que la gravedad de la situación fue aliviada por diversas políticas implementadas durante la última década, evitando que los campesinos tuvieran que atravesar condiciones extremas.
"En los últimos diez años, las políticas públicas mejoraron la situación de las familias en el semiárido, su calidad de vida y su nivel de renta.
Además de la ayuda que representan los planes sociales como el Bolsa Familia, fueron realizadas obras de seguridad hídrica y la instalación de cisternas para acumular el agua de lluvia", explicó.
La sequía no permitió preservar agua, pero las cisternas instaladas a partir del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) están teniendo una función importante, al permitir que el gobierno provea el agua potable necesaria.
"A diferencia del pasado, en esta sequía no se ven "retirantes" (emigrantes), lo que es una novedad para Brasil, ni hay aumento de la mortalidad infantil.