La disminución de los elementos del paisaje natural llevó a científicos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Uicn) a crear una lista virtual, con el fin de dar a conocer las especies que abundan y otras que comienzan a escasear, y por ende, se consideran “intocables” en México, Centroamérica y el Caribe, región que incluye en su mapa a Panamá.
El listado parte de una una base de datos en construcción que hasta el momento congrega a 100 árboles o arbustos nativos de estas latitudes, entre los cuales hay 15 especies que corresponden a los catalogados “en riesgo” o en vía de colocarse en el indeseado grupo de las “amenazadas”.
La base de datos www.especiesrestauracion-uicn.org fue creada para concentrar los esfuerzos en la restauración del bosque natural, es decir, para que ciudadanos, gobiernos y organismos afines valoren la importancia de volver a sembrar o simplemente conservar estas especies, que poco a poco desaparecen por la reducción de su hábitat o tala motivada por sus usos comerciales.
Dentro del grupo de 15 especies en condición sensitiva, que se segregan de la Lista Roja de la Uicn, aparecen 12 especies correspondientes al paisaje del bosque panameño.
Del grupo, cinco tienen condición de “preocupación menor”, tres entran en la clasificación de “vulnerables”, dos en “casi amenazadas” y una (vitex cooperi standl, coloquialmente conocida como barrabás o cenizo) está en eminente “peligro” (ver tabla).

Números rojos
“Dentro de la Lista Roja de Especies, hay varias que están presentes en Panamá”, mencionó Andrés Sanchún, especialista en manejo forestal de la Oficina Regional de la Uicn para México, América Central y el Caribe (Ormacc).
En esa línea, Mireya Correa, fundadora y directora del Herbario de la Universidad de Panamá, confirma que en efecto de las 15 especies de la lista roja, 12 son plantas cuyas raíces crecen en zonas boscosas del istmo como la ribera canalera, tierras altas de Chiriquí y Bocas del Toro.

Mientras que tres de ellas, Avicennia germinans, Conocarpus erectus y Rhizophora mangle pertenecen a los manglares de la zona costera, indica Correa.
La especialista reconoce que el alto valor de las 12 especies para “la industria maderera” han hecho mermar sus poblaciones en el territorio, mientras que la “devastación de los manglares” se suman a la acción en contra de la flora.
“Urge desarrollar un plan para plantar estas especies y evitar la tala indiscriminada”, insiste la botánica panameña.
Desde la oficina de Uicn, con sede en Costa Rica, Ronald McCarthy R., especialista de gobernanza del organismo para la región, adelanta que se realizan acercamientos con las autoridades panameñas para “la elaboración de estrategias nacionales y subnacionales de restauración vegetativa”.

Conocer para cuidar
La base de datos para la restauración de las especies fue lanzada por la Uicn el pasado 3 de marzo, como parte de la celebración del Día Mundial de la Naturaleza, y la página web está dotada de 850 fotografías que acompañan a cada una de las 100 especies para facilitar la correcta identificación de la flora de la región.
Se añaden descripciones de distribución, hábitat y usos (medicinales, ecológicos, industriales, entre otros).
De la lista general, que crecerá a 300 especies a mediados del año en curso, según el plan de Uicn, actualmente hay inscritas “88 plantas nativas de Mesoamérica presentes en el istmo”, detalla Sanchún.




