La organización no gubernamental Amnistía Internacional afirmó hoy que las grandes represas hidroeléctricas que comenzaron a ser construidas en la Amazonia ponen en peligro a las comunidades indígenas de esa región.
La usina Belo Monte, que será la tercera mayor del mundo y fue impulsada por la presidenta Dilma Rousseff, "es un caso problemático" porque causará perjuicios a miles de indígenas, afirmó Patric Wilcken, investigador de Amnistía.
Esa obra en el estado de Pará, ubicado en el este de la región Amazónica, causará "enormes problemas para la sobrevivencia de estos pueblos", aseveró Wilcken al sitio de noticias UOL.
La construcción de Belo Monte también fue objetada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que hizo lugar a los reclamos presentados por los pueblos originarios.
El canciller Antonio Patriota y el ministro de Minas y Energía, Edison Lobao, rechazaron los planteos de la Comisión Interamericana, entidad ligada a la OEA.
Los "planes ambiciosos" del gobierno brasileño en su intención de llevar el "progreso" a la Amazonia causarán problemas sociales por la migración de unos 20 mil trabajadores hacia la zona donde serán construidas las represas, sostuvo además el portavoz de Amnistía.
