Ecosistemas de ideas, colaboración y desarrollo

Ecosistemas de ideas, colaboración y desarrollo
Ecosistemas de ideas, colaboración y desarrollo

Innovar ya no es una “opción”. La innovación es el nuevo motor de la economía. Casos de empresas exitosas como Blockbuster y Kodak, por citar algunas, que cayeron de su pedestal por dormirse en sus laureles y no hacer los cambios necesarios en el momento debido se han visto muchos. Pero hoy día, hay grandes oportunidades para las startups, para obtener resultados diferentes en compañías ya establecidas y ser más competitivos como país, gracias a la innovación y la tecnología.

Gerardo Neugovsen, director del programa de especialización en Business Innovation de ADEN en Panamá, menciona que en el mundo actual, el uso de los recursos intangibles –el conocimiento– para generar riquezas contribuye a extraer el máximo potencial de las personas y a “humanizar” las empresas. Con frecuencia se tiende a pensar en innovación en términos exclusivamente tecnológicos, y la creación de empresas solo se concibe en función de los negocios. Lo cierto es que en la sociedad del siglo XXI hay que contemplar que la ciencia y la tecnología, las empresas, la economía, el desarrollo cultural y social están relacionados. La ciencia es fuente de conocimiento y de innovación, pero se deben cambiar paradigmas.

“Somos como nodos en una red tecnológica y social y nos conectamos como redes con los demás”, plantea Neugovsen. Lo importante como sociedad y como país, es lograr articular estos elementos, más allá de las oportunidades, los recursos y el capital humano.

Crecimiento y empleo, en función de empresas innovadoras

Para el presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt, que participó esta semana en la Conferencia ‘IN-cubed’ en España, la vía para lograr el crecimiento económico y la creación de empleo es el desarrollo de pequeñas empresas del sector de la innovación. En su intervención el pasado jueves, en un foro celebrado en el nuevo Google Campus de Madrid, Schmidt subrayó que “la solución para el crecimiento económico, y en particular para el desempleo, es más empleo, y para ello, necesitamos cientos y cientos de pequeños emprendedores”. “Los trabajos se crean en el sector privado”, dijo, “no en el Gobierno”, y no en empresas grandes o pequeñas, sino “por pequeñas empresas de rápido crecimiento”, que son las que generan ingresos. Esto es porque las empresas innovadoras “crecen rápido para resolver nuevos problemas”, una cuestión que es la base de su éxito y la garantía de creación de trabajo y dinero. Según Schmidt, estas nuevas empresas no se centran “solo en tecnología”, sino en todos los campos, desde la salud hasta la energía. En el sector de la energía apuntó la necesidad de evolucionar a gran velocidad, porque “los rápidos ganan”, algo que ya puede observarse en tecnologías como la solar fotovoltaica, donde las innovación “mejora cada semana”. Estos progresos en energía -que tendrán que venir también “de la parte del consumo”- serán cada vez más relevantes, ya que la presión por la contención de las emisiones crecerá. EFE



 

El mundo de los negocios ha cambiado mucho, los horarios comerciales son 24 horas, 7 días a la semana. Empleados se convierten en emprendedores, las relaciones jerárquicas se vuelven colaborativas y es clave replantear las relaciones con los clientes, y en esto, la tecnología es vital.

“Si lo lo miramos desde un modelo organizacional más tradicional y obsoleto de configuraciones jerárquicas, donde cada uno está en su cubículo y no hay interacciones, la innovación no puede surgir, porque lo que alimenta la innovación es la creatividad y esta requiere canales de flujo. Si la creatividad no fluye, no puede haber innovación”.

Para cambiar estos escenarios se requiere crear espacios de encuentro interdisciplinarios e intersectoriales, donde se puedan combinar ideas y, con metodologías y técnicas de trabajo, hay que canalizar ese flujo de ideas y generar mejoras para la sociedad, los negocios, etc. En esta ecuación hacia el desarrollo, la educación es un actor clave, pero se requiere una real transformación para que deje de estar orientada a procesos repetitivos, y en cambio se le den a las nuevas generaciones las herramientas, prácticas, experiencias e interacción necesarias que favorezcan la innovación y el emprendimiento. En una reciente conferencia sobre los desafíos de la innovación, Neugovsen explicaba que hay que preguntarse dos cosas: ¿qué pasaría si modifico lo que hay? y ¿por qué no hacerlo?

 

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