CHICAGO, Estados Unidos (Reuters). -Los niños cuyas madres tuvieron alta exposición a campos electromagnéticos mientras estaban embarazadas correrían mayor riesgo de desarrollar asma, indicaron investigadores estadounidenses en un estudio que se suma a un debate actual.
Muchos estudios previos fracasaron en su intento por demostrar consistentemente que la exposición crónica a campos electromagnéticos -de redes de energía y electrodomésticos como hornos a microondas, secadores de cabello y aspiradoras- son dañinos para la salud humana.
Pero muchas de esas investigaciones pidieron a las personas que estimaran sus niveles de exposición durante muchos años, indica el doctor De-Kun Li, investigador de Kaiser Permanente en Oakland, California, cuyo estudio fue publicado en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.
Para obtener una respuesta más concluyente, Li diseñó un estudio prospectivo en el que 801 mujeres embarazadas usaron monitores que midieron su exposición a campos magnéticos durante las 24 horas. Esos monitores midieron su exposición a campos magnéticos de baja frecuencia, provenientes de electrodomésticos como microondas, secadores de cabello, ventiladores, cafeteras y lámparas fluorescentes, redes eléctricas y transformadores.
No se midió la exposición a campos electromagnéticos de mayor frecuencia generados por teléfonos celulares. El equipo empleó registros médicos para seguir a los hijos de las mujeres por 13 años. Durante el seguimiento, 130 chicos, o el 20,8 por ciento de los participantes del estudio, desarrollaron asma.
La mayoría de los casos de asma se diagnosticó antes de los 5 años de edad.
Luego, los expertos compararon sus niveles de exposición durante el embarazo con las tasas de asma y hallaron que los niños cuyas madres habían tenido los mayores niveles de exposición -dentro del 10% superior en el estudio- eran 3.5 veces más propensos a desarrollar asma que aquellos con mamás ubicadas en el 10% inferior de la cohorte.
