SALUD

Incontinencia en la mujer

¿Se imagina estar en la calle y que de pronto hace un esfuerzo, estornuda o tose, y ¡pssss!, se le sale un poco de orina y moja la ropa? Esta es una realidad y causa de vergüenza para muchas mujeres.

Incontinencia en la mujer
Incontinencia en la mujer

La incontinencia urinaria en la mujer se puede presentar a cualquier edad, desde niñas hasta adultas mayores, y en ella intervienen múltiples factores: predisponentes (genéticos); iniciadores (parto); promotores (obesidad, menopausia, constipación y ocupacionales); y descompensadores (envejecimiento, enfermedades degenerativas).

Es un síntoma que se define como la pérdida involuntaria de orina (independientemente de si son unas gotitas o un chorro) en cualquier situación, con o sin esfuerzo, explica la doctora Rosmery Hernández, uroginecóloga. Dependiendo de la circunstancia, este problema puede clasificarse en incontinencia urinaria de esfuerzo, de urgencia, o mixta, y su tratamiento será en función de la causa. Si es algo temporal, como una infección, con solo recibir el tratamiento se resuelve.

“El tratamiento quirúrgico está dirigido casi exclusivamente a la incontinencia de esfuerzo debida, básicamente a una pérdida del soporte de la uretra, secundaria a los embarazos y parto. Sin embargo, algunas mujeres pueden presentarla aunque no hayan tenido hijos”, detalla Hernández.

La incontinencia de urgencia (vejiga hiperactiva) no requiere tratamiento quirúrgico, se trata con medicinas y técnicas de fisioterapia para piso pélvico, como biofeedback y estimulación eléctrica.

“No siempre se necesita cirugía... Algunas personas padecen incontinencia que no puede ser resuelta quirúrgicamente, e incluso puede empeorar si son sometidas a un procedimiento quirúrgico no indicado. Lo más importante es hacer adecuadamente el diagnóstico del tipo de incontinencia, para la cual muchas veces está indicado un estudio especial llamado urodinamia multicanal”.

¿Cuál es la prevalencia de incontinencia en las mujeres? Hernández señala que ha sido difícil de estudiar porque muchas no se atreven a decírselo al médico. “En general, oscila entre 20% y 50% en diversos estudios, depende también de la edad, presentándose mayor prevalencia a medida que avanzamos en edad”.

Hay algunas medidas preventivas, como fortalecer los músculos del piso pélvico. Los ejercicios de Kegel —en los que se hacen contracciones y relajaciones del piso pélvico de forma voluntaria varias veces al día— ayudan a este fin. Se deben evitar situaciones que lleven a un aumento de la presión abdominal, como tos crónica, constipación y obesidad. Hay que mantener un peso adecuado y una alimentación saludable para evacuar sin tener que pujar.

La especialista aconseja tomar abundante agua, pero distribuida durante el día, y evitar exceso de líquidos antes de dormir. No haga esfuerzos exagerados y entrene la vejiga desde la infancia para evitar micciones disfuncionales que pueden acarrear problemas urinarios, incluyendo la incontinencia.


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