A finales de 2014 se anunció el proyecto de investigación “Fortalecimiento de capacidades de la Anam en apoyo al plan de conservación del jaguar en el Corredor Biológico Mesoamericano del Atlántico Panameño” —financiado por la entonces llamada Autoridad Nacional del Ambiente, ahora convertida en el Ministerio de Ambiente de Panamá—, para obtener información sobre la abundancia del jaguar y de sus presas, así como de sus desplazamientos, utilizando cámaras trampa.
Ya se han instalado 100 cámaras trampa en cinco áreas protegidas del país, y a la vez se está estableciendo un contacto más directo con funcionarios, guardaparques, algunos ganaderos y campesinos, a través de talleres y salidas de campo, indica el biólogo Ricardo Moreno, de Yaguará Panamá, quien lidera el proyecto.
También se están realizando los preparativos para comenzar las capturas de ocelotes (manigordos) en el Parque Nacional Soberanía, a los cuales se les pondrán collares con GPS, con el fin de obtener información sobre su comportamiento y hacer un seguimiento a cada individuo.
Moreno adelanta que posteriormente, con apoyo del Ministerio de Ambiente y financiamiento privado, se iniciará otro gran proyecto con los jaguares, que también involucra la colocación de collares con GPS.
Según el biólogo, quien ha estudiado los felinos silvestres en Panamá y Costa Rica durante más de una década, este método, en combinación con las cámaras trampa y las actividades de educación y extensión, logrará sentar las bases de la información ya colectada para que, desde una política nacional, se puedan desarrollar planes de acción para la protección de las especies de Panamá. Moreno sostiene que en el país se han perdido unos 230 jaguares en los últimos 30 años, y planea presentar sus datos sobre esta materia en una publicación científica internacional. “Es importante señalar que en lo que va de 2015 se sigue recibiendo información sobre muertes de jaguares en diferentes áreas del país”, señala. Parte fundamental de este proyecto es dar capacidad a organizaciones nacionales, apoyar directamente a investigadores panameños y entrenar a nuevos estudiantes para que continúen la labor de investigar y conservar la biodiversidad del país. Moreno concluye que la colaboración ha sido clave, y ha permitido desde el año 2012 hasta la fecha muestrear 16 lugares diferentes del país. Actualmente, de manera simultánea, se están tomando datos en ocho lugares distintos.En su experiencia, es importante llevar la información a los ganaderos y campesinos, que son quienes conviven e interactúan con el jaguar y, por esta razón, son los grupos donde se pueden y se deben iniciar las acciones de conservación de una manera integrada y participativa.



