10:53 a.m. - BALTIMORE. EU (AP). -En uno de los principales hospitales de Estados Unidos, una enfermera camina alrededor de la cama de un paciente, agitando los brazos como si tratase de espantar espíritus malignos.
Otra mujer frota un tazón de cuarzo con una varita, emitiendo sonidos que se mezclan con el pitido de los monitores y el silbido de un respirador que mantienen vivo al individuo.
Ambas realizan una sesión de reiki, una terapia con la que se cree que se ayuda al paciente con campos de energía invisibles. El anestesista Richard Dutton dice que se trata de cuentos místicos, pero los usa. "Se autohiponotizan" y eso ayuda a relajar a los pacientes, sostuvo. "Si te dices a ti mismo que no te duele tanto, entonces no te duele tanto".
Las medicinas alternativas están llegando a la mayoría y son cada vez más aceptadas por médicos formales, aseguradoras y hospitales como el de la Universidad de Maryland. La gente apela a terapias no convencionales y hierbas para tratar desde sofocones y problemas para dormir hasta cáncer y males cardíacos. Tiende a desconfiar de las compañías farmacéuticas y del gobierno, y prefiere medicinas que considera naturales y más seguras.
A menudo, sin embargo, no es eso lo que reciben. La actitud del gobierno y de sectores poderosos hacen que el consumidor sea vulnerable a productos fallidos y a publicidad engañosa.
Los complementos alimentarios no tienen que demostrar que son seguros o efectivos para ser vendidos. Algunos contienen elementos naturales que uno quiere evitar, como plomo y arsénico. Otros pueden interferir con cosas que uno consume, como píldoras anticonceptivas.
Las hierbas son medicinas que pueden tener reacciones buenas o malas, afirmó Bruce Silverglade, de la agrupación de defensa del consumidor Center for Science in the Public Interest. "Muchos de estos productos no son resultados de operaciones pequeñas, artesanales, sino fabricados por laboratorios grandes. Sus ingredientes y el país de origen son un misterio para los consumidores. Son vendidos con técnicas que manipulan los sentimientos, igual que un automóvil o una prenda de vestir".
