BOLONIA, Italia. (ANSA). -Los responsables del Policlinico Sant'Orsola Malpighi de Bolonia, en el norte de Italia, enfrentan un espinoso dilema ético, al tener que ocuparse del caso de Rebecca y Lucía, siamesas nacidas con un solo corazón y un solo hígado, cuyo destino depende ahora de las decisiones de los médicos.Las dos niñas -cuyo apellido no fue difundido, en aplicación de las leyes de protección de la privacidad- nacieron a finales de junio, en la semana 30 de embarazo, o sea prematuramente.Al momento del parto Rebecca y Lucía pesaban, juntas, 2.5 kilos, y ahora han alcanzado los 3.45 kilos entre ambas.Mario Lima, jefe del servicio de cirugía pediátrica del Sant'Orsola, precisó que son "siamesas toraco-ónfalo-pagas, o sea unidas tanto en el tórax como en el abdomen, con un único corazón, malformado, el hígado en común, así como el intestino en su primer trecho, y cuatro riñones y el resto de los órganos completamente divididos".Hasta ahora, los médicos se han limitado a pequeñas intervenciones quirúrgicas paliativas: el lunes pasado Lima intervino el intestino, para aplicar un patch sintético que cerrara el abdomen y evitara que éste se llenara de aire, comprimiendo los pulmones.En un par de días, a su vez, Gaetano Gargiulo -el cardiocirujano pediátrico del policlínico de Bolonia- llevará a cabo otra intervención de tipo paliativo en el corazón, para "lograr que las mellizas aumenten de peso, postergando de este modo la decisión inevitable de la separación", como explicó Lima.