Un gran meteorito bautizado como la “Gran calabaza”, por su coincidencia con la festividad de Halloween, alcanzó este sábado, 31 de octubre, a las 17:01 GMT (mediodía hora de Panamá) su punto más cercano a la Tierra, cuando se aproximó a una distancia solo un poco mayor de la Luna, para luego seguir su viaje por el espacio.
“¡Está cerca, muy cerca! (...) Parece una calavera rotando. Es como la cabeza gigante de un oso blanco”, exclamó el astrónomo Bob Berman, señalando las imágenes de la roca estelar, que retransmitió por internet la comunidad Slooh, que tiene un acuerdo con la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA).
“El peligro que ni siquiera estaba allí, ya se ha ido. Así, en menos de unos minutos”, añadió el astrónomo.
Las imágenes retransmitidas en directo por la comunidad Slooh retrataron una brillante y veloz roca espacial, del tamaño de cuatro campos de fútbol (400 metros de diámetro), que se desplazó a una velocidad de 35 kilómetros por segundo, lo que supone una rapidez 29 veces superior a la de la bala de un rifle.
Quienes pudieron hacerse con un pequeño telescopio pudieron ver un pequeño punto brillante, que reflejaba la luz de la Luna y se desplazaba a una gran velocidad.
La roca espacial, llamada técnicamente 2015 TB145, fue avistada por primera vez hace 21 días, el pasado 10 de octubre, por los telescopios de la Universidad de Hawái (Estados Unidos) y, desde entonces, la NASA ha supervisado la trayectoria del objeto celeste, que nunca supuso un peligro para la Tierra.
Pero, en la noche de las brujas, el paso de un asteroide tan grande y tan cerca de la Tierra ha despertado el debate en la comunidad científica, que considera crucial conocer la estructura de los meteoritos para saber cómo estas rocas estelares pueden ser destruidas si se acercan demasiado a la Tierra.
