Un mensaje corto y perspicaz se hizo eco en las Naciones Unidas (ONU) el pasado viernes. “Si nuestros derechos se cumplen, cambiaría el mundo”, fue la frase pronunciada por la adolescente ecuatoriana Nohelia Rivas, quien junto con su compatriota Gema Loor serán las jóvenes embajadoras de la oenegé Plan Internacional en Ecuador, durante la reunión anual de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, que se realizará desde mañana, lunes, hasta el 20 de marzo en la sede de la ONU en Nueva York (Estados Unidos).
En vísperas del Día Internacional de la Mujer, y de la asamblea intergubernamental que se dedica de manera exclusiva al tema de igualdad de género y empoderamiento de la mujer, Rivas apeló ante los Estados miembros por un mayor acceso a la educación y a instrucciones adecuadas sobre salud sexual y reproductiva.
“Tenemos falta de oportunidades y actualmente pasamos por situaciones de pobreza que afectan nuestro desarrollo”, pronunció la adolecente de 13 años, quien solicita a los jefes de Gobiernos escuchar la voz de las niñas “que son el presente de la sociedad”.
Las palabras de Rivas representan la voz de más de un millón de niñas ecuatorianas y al mismo tiempo dibuja una realidad similar y latente en otras esferas de América Latina.
Mujeres empoderadas
En Panamá, por ejemplo, el IV Informe Nacional Clara González - Situación de las mujeres en Panamá, 2002-2007, realizado por el Instituto Nacional de la Mujer (Inamu), señala el historial de esfuerzos del país en aspectos relacionados con la igualdad de oportunidades, pero con tareas por cumplir.
En 2014, la quinta versión de ese mismo informe desveló otras situaciones, como un mayor número de ingreso de mujeres a centros de rehabilitación y casos de violencia doméstica.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra hoy, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, recomienda ampliar las oportunidades en favor de las niñas y las mujeres, teniendo como norte nuevas políticas e inversiones que garanticen un mejor panorama para las nuevas generaciones.
Para algunos organismos, como el Círculo de Mujeres Intelectuales de Panamá, el primer peldaño recae sobre la educación como garante de autonomía, atenuante de la pobreza y gran influyente para nuevas oportunidades de emprendimiento.
Galardón para el intelecto femenil
“Queremos un mundo justo, donde se respeten los derechos de hombres y mujeres”. Con estas palabras la presidenta del Círculo de Mujeres Intelectuales de Panamá (Cimip), Lydia Gordon de Isaacs, inauguró en el Club Unión el vigésimo cuarto aniversario de esta institución.
La ocasión, que reunió a mujeres profesionales de distintos ámbitos, fue una velada en honor al intelecto femenino y su contribución al desarrollo erudito y económico del país.
Tras la alocución de Gordon de Isaacs, tres orquídeas moradas acapararon la atención de los presentes.Cada una llevaba implícito el mérito al fortalecimiento educativo y el éxito profesional.
Es una forma de “visualizar el trabajo que realizan, a veces de manera callada, las mujeres que logran grandes aportes para el istmo”, explicó Gordon de Isaacs en entrevista con este diario.
Los galardones al intelecto femenino de 2014 fueron otorgados a Argentina Ying, investigadora y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, quien logró para esa institución una patente registrada de una vacuna para evitar la miasis o enfermedad parasitaria por la llamada “mosca de la muerte” (Dermatobia hominis), responsable de pérdidas millonarias en el sector ganadero nacional.
La segunda distinción fue para Ilya Espino, vicepresidenta ejecutiva del programa de ampliación del Canal de Panamá, “una de las obras más importantes del país”, en opinión de Gordon de Isaacs.
Myrna McLaughlin se llevó la tercera orquídea Cattleya, símbolo del intelecto, en virtud de sus estudios sobre prevención del cáncer en mujeres y cuidados paliativos, además de su labor como docente en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Panamá y como asesora en el despacho superior en el Ministerio de Salud.
En el istmo “tenemos pocas mujeres científicas”, señaló Gordon de Isaacs, quien destacó la necesidad de involucrar a más profesionales en este ámbito.
En años anteriores, el Cimip también ha premiado a mujeres destacadas en otros sectores como el educativo, el cultural y el técnico, por ejemplo.
De acuerdo con Gordon de Isaacs, en sus primeras versiones la orquídea intelectual era otorgada a una sola persona, “pero en la actualidad hay tantas profesionales que hemos aumentado el premio a tres destacadas para cada año”, añadió la directiva, quien explicó que las homenajeadas son el resultado de un período de postulación previo.
Para el período 2014, que se condecoró esta semana, el Cimip recibió siete candidatas.
Primer paso
El Círculo de Mujeres Intelectuales de Panamá fue creado el 8 de marzo de 1991 con la premisa de coadyuvar a la transferencia de conocimiento en las mujeres panameñas.
Servicios sociales, proyectos anuales y al menos dos jornadas intelectuales forman parte de su programación anual, con la intención de mantener actualizados a sus miembros en las temáticas y situaciones afines con la sociedad.
Lydia Gordon de Isaacs, presidenta saliente del Cimip y coordinadora del doctorado en enfermería con énfasis en salud internacional en la Casa de Méndez Pereira, informó que a la fecha la entidad cuenta con unas 100 socias.
“Entendemos como socias, que hemos sido afortunadas en contar con una educación superior, que nos permite ejercer una profesión que representa un patrimonio para la nación”, dijo Gordon de Isaacs, quien recalcó la necesidad de seguir incorporando a nuevas profesionales en este colectivo.
De acuerdo con Gordon de Isaacs, la educación sobresale como el primer escalón hacia el desarrollo.
Aunque las mujeres han logrado abrirse camino en la sociedad, “aún nos cubre un techo de cristal”, que frena los esfuerzos hasta ahora conseguidos, detalla.
Gordon de Isaacs menciona algunos factores que obstaculizan los procesos de igualdad y destaca las viejas estructuras mentales y el estereotipo, como las trabas más comunes y precursoras, u otras circunstancias, como el feminicidio, o una baja remuneración salarial.
